15 Noviembre 2007
Sobre todo con personas que tienen el enorme talento de mi amiga Louella y de mi vidente personal.
Los dos tienen blog propio en la web de TCM - donde también acaba de abrir uno Diego Galán - y a los dos los adoro.
Si queréis leer el mejor blog sobre cine clásico, el de Louella: De Cine
Si queréis disfrutar con las delirantes críticas a futuro del cine que será, no os perdáis el recién estrenado blog de mi vidente: Estrenos.
Yo sé que me lo vais a agradecer. Deliciosas lecturas ambas.
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13 Noviembre 2007
Llegó al periódico y pensé que podría ser una buena ocasión para reconciliarme con Alfredo. Gratis.
Me la traje a casa y el viernes por la noche la tomé en el sofá. Tenía tantas ganas como miedo. No pude.
La última novela de Bryce Echenique es incluso peor que aquella por la que le dieron el Premio Planeta. Es realmente mala. Balbucea, se atasca, renquea, se pierde (sin rumbo y en lodo). No es nada. Ni una mala broma.
Hoy la llevo de vuelta a la redacción del periódico. Ni regalado quiero ya a Bryce. Y lo siento. Me duele. Yo le he querido mucho. Y por eso, y porque mi amiga Lola me pidió que no hiciera sangre, es por lo que paso suave y muy despacio, sobre esta última decepción con él.
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10 Noviembre 2007
La ciudad es Venecia, y el libro una delicia. Un largo reportaje que utiliza el incendio del Gran Teatro de Ópera de La Fenice como mecha y con muchísima inteligencia recorre la historia y la chismología trascendente de la ciudad a través de algunos de sus habitantes más célebres y pintorescos; artesanos, aristócratas, empresarios, pícaros o un poeta suicida, como Mario Stefani .
Pero también recupera la mirada de Henry James sobre los palacios que fueron escenarios de sus obras o de su escritura. O la sórdida historia de la gerontofilia selectiva de los Ryland .
Leer "La ciudad de los ángeles caídos" (o cualquier otro buen libro sobre Venecia) es la única manera que nos queda de disfrutar de una ciudad que ya es imposible descubrir como turista. En realidad, leer es lo único que nos queda para intentar entender todo lo que ha desaparecido. Escribir también. Lo malo es que a mí leer me reconstruye la memoria, y al escribir caigo en cuenta de mi amnesia.
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2 Noviembre 2007

Primero, le doy las gracias a Camilo por ser tan divino y mandarme este librito de cuentos desde Bogotá, con el regalo añadido de una noche de drymartinis en compañía de Javier Mejía que es un tipo encantador.
Después, el libro. Que me acompañó anoche mientras cenaba solo después de salir del periódico en un restaurante de la zona alta de Barcelona con mediocre comida y mal servicio. Que me salvó de las dos cosas gracias a sus ocho relatos rápidos, muy adultos, nada revolucionarios, nada modernos ni pretenciosos. Limpios, bien pensados, algunos mejores que otros, pero honestos.
Y varios buenísimos. El primero, "La vez que todos fuimos Jairo"; morboso y triste. Uno de esos cuentos de apenas 10 páginas que después de leído se queda larguísimo en la memoria, extiende las historias de cada cual en la cabeza y da para novelar en tiempos muertos.
"Los amigos míos se viven muriendo", un título que me fascina y un final maravilloso.
"Con la Monalisa es distinto", me parece una de las historias de amor más hermosas que he leído. No de un amor. Del amor. Y de esa mirada.
"Carta poco corta para un largo". Una delicia.
Mil gracias de nuevo, Camilo. Tenías razón .
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28 Octubre 2007
Antes de nada, quiero dejar claro que este libro me encanta porque fue un regalo precioso, un regalo de boda de un amigo a quien adoro y que venía firmado por alguien a quien admiro y respeto enormemente. Eso, para empezar.
Para continuar, yo creo que lo mejor será hacerle justicia al título y al asunto, y recorrerlo despacio y por partes. Aunque en este caso vaya a tener que llevarle la contraria a Ceronetti y negar su preciosa afirmación, esa que dice:
Las partes del cuerpo que más huelen son las que encierran más alma y gozo.
Los cuentos de este libro que más huelen - a aromas muy diferentes - son los más aburridos. Los peores.
Uno a uno.
Conocimiento del medio, Elena Medel
No sé si fueron las marcas a lápiz - tal vez de uno de mis regaladores, si es así, gracias dobles - que señalaban en las primeras páginas algunos errores y/o atrocidades de cursilería irredenta:
la polla de Berto endurecía
¿el qué?
sus muslos con atisbos cítricos
¿y notas florales?
los pantalones de Berto saltaban sobre el parqué hasta proclamarse inertes
jajajajajaja
suicidándose desde la cama
Berto se afanaba en conocer la epidermis de Lola
¿qué era, dermatólogo?
O el tono general del cuento de esta poeta prodigio. Pero a mí este relato me pareció espantoso, pretencioso, un horror. Es más, en palabras de su propia autora, me pareció "un alud de legañas". De legañas literarias pegadas a la punta del bolígrafo. Un espanto. En el que la protagonista incluso "esbozaba en su agenda la dirección de Berto". No necesito decir más. Ni el relato lo merece.
Rapsodia metropolitana, Daniel O'Hara
Un cuento espléndido. Muy de "yo me llamo Josep Lluis" pero con la boca llena de polla. Una historia magnífica de sexo marica con pluma envenenada y un sadomasoquismo periférico genial. Una joya.
Mamá ya no se pinta. Rafael Reig
Yo no puedo ser objetivo con Rafa Reig. Ni lo seré el día que me decepcione y no me guste nada algo suyo. Ese día seré implacable, feroz como una fan ninguneada por los Backstreet Boys. Pero hoy no es ese día. El relato de Reig es una delicia perversa, retorcida, calentorra, cruel e inteligentísima. Y excesivo. Como me gusta a mí.
Paredes delgadas, Horacio Castellanos Moya
Correctito, previsible y muy moral. Pura antilujuria. Flojo.
Simple placer. Puro placer. Cristina Rivera Garza
No me pareció un buen cuento erótico, pero sí un excelente cuento para una antología. Porque me descubrió una forma de narrar de una autora a quien desconocía y cuya manera de contarme la historia me interesó muchísimo. Le seguiré la pista a esta señora y lo mismo mi relación literaria con ella acaba en un buen polvo o tal vez en gatillazo. Ya veré.
San Ballantine's. Albert Andreu
Si te sientes sola, si estás abandonada, si tu novio te ha puesto los cuernos el día de San Valentín, ¡Feliz día de San Ballantine's!
"Vivir no es Beverly Hills", Fabio McNamara
El cuento es casi tan bueno como el comienzo de la canción de Santa Fanny. El cuento es estupendo, sexy, potentón y contiene un polvo excelente y una tristeza postcoito (imaginario) que me encanta. Y un buen pelotazo. No le puedo pedir más.
Siempre tuve palabras. Carlos Marzal
Doy fe, querido, doy fe...
El favor. Esther Cross
Regulero.
Una pasión de Eurípides. Javier Azpeitia
Aunque al principio tiene detalles históricos un pelín de Asterix en las Galias, según avanza (y avanza bastante; yo creo que es el más largo del libro) va tomando una contundencia que me gusta, me gusta mucho. Mezcla de una manera muy inteligente cierta erudición con una naturalidad tremendamente erótica que me resulta excitante. Otro bueno más.
La Medalla del Amor. Carmina Amorós
Es un cuento final lleno de hallazgos (los Martínez vienen de Marte) y de un juego precioso que va del clasismo más esnob y misántropo a la filantropía vía pajote. Un magnífico remate.
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25 Octubre 2007
Después de un mes sin escribir nada aquí, vuelvo. Un mes en el que apenas he tenido tiempo ni energía para leer, como me pasa siempre que empiezo un trabajo nuevo y me agarran los nervios y los miedos, incapaz de pensar en otra cosa que no sea hacer las cosas bien, a la vez que me doy cuenta de lo frágil que sigo siendo ante los retos, de lo serio que me pongo en ocasiones y de que, después de tantos años, me siguen persiguiendo los mismos bloqueos.
Vuelvo, aunque un poco menos ileso. Porque, además del párrafo anterior, pasaron otras cosas que algunos habréis leido en los comentarios. Otras cosas que me hicieron plantearme en qué coño se ha convertido esto. Porque esto era, y confío en que siga siendo, mi diario de lecturas. Un blog personal, que escribo sin ninguna compensación económica y que en más de tres años me ha dado muchas alegrías. Y unas pocas sorpresas muy desagradables. Me quedo con lo bueno, tengo que quedarme con eso si quiero seguir escribiendo aquí. En este - insisto - "Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor".
Sueno heridito. Patetiquín. Y lo he estado. Pero no tanto como para abandonar este espacio. Así es que vuelvo. Menos lector. Muy poco ileso.
Lector, ¿de qué?

De las cincuenta primeras páginas de la novela de Ashbery, un poeta a quien venero pero cuyo nido de bobos me ha resultado insoportable, falso, forzado, muy aburrido. Claro que no he pasado de la página 51, del cuarto capítulo, por lo que mi juicio no creo que tenga mucho valor. Lo que pude leer, lo que aguanté, me pareció una parodia de los buenos libros de sociedad norteamericanos de los 50 pero sin la información suficiente, pensado desde afuera, como si se hubiera escrito con rencor sobre el vaho de las ventanas de los bistrots en invierno.
La novela de Mishima me encantó. Y me hizo pensar en el dolor frente al espanto y en el dolor frente a la belleza. Y cómo escribir desde cualquiera de los dos. El marino que perdió la gracia del mar me acompañó durante los primeros días de mi trabajo nuevo. Y me vino muy bien cuando leí:
(...) el hombre no es lo suficientemente diminuto ni gigante para vencer nada.
Y me fascinó su descripción de un coito como una catedral. Y algunos párrafos más:
(...) las lágrimas, sin embargo, le manaban directamente de algún lugar oscuro, distante y dormido de sí mismo que había descuidado siempre a lo largo de su vida, y sobre el cual carecía de dominio.
Sería que estaba blandito.
Sesenta páginas de esta novela a la que creo que tengo que darle otra oportunidad en un mejor momento. Porque ahora mismo de Special topics in calamity physics no tengo nada bueno que decir, excepto que tiene una forma interesante de narrar asuntos de universitaria norteamericana en estado de shock que no me han interesado nada.
Y, para terminar, la novela que estoy leyendo ahora. "El padre de Blancanieves", de Belén Gopegui. Que ha sido el libro que me ha devuelto las ganas, el placer y me ha animado a volver a escribir aquí. Yo creo que en un par de días la acabo, y os cuento. Es fabulosa, eso sí.
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26 Septiembre 2007
Ahora Hermano Cerdo es puritita revista digital. Adiós pdf, adiós...
Disfrútenla.
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17 Septiembre 2007
Después de haberme leído completo el libro de Martin Amis os lo recomiendo. Es un libro de artículos ochenteros escritos durante uno de sus viajes a EEUU. Y es un libro de amor a Bellow y a Vidal (Gore). Que le ajusta las cuentas a Mailer y no deja en muy buen lugar a Burroughs - a quien define como un creador de frases fogonazo, no un novelista.
Me ha encantado y sorprendido encontrarme con un agudísimo Amis reportero, vitriólico y humilde en muchas ocasiones. Estupefacto ante el fenómeno Reagan y la reivindicación de la época de teorías creacionistas frente al darwinismo.
Me queda por leer sólo un ensayo. Acerca del SIDA. Del SIDA de entonces, cuando era el cáncer gay. Y me da miedo...
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