'El mapa y el territorio', de Michel Houellebecq
Houellebecq hace mejor de sí mismo en las entrevistas y en las poses para las fotos que en los textos que él mismo escribe sobre su tercera persona. Eso es lo primero que tengo que decir sobre esta novela, que me interesa solo como amago de ejecución de obras de arte contemporáneo y poquísimo como pieza de literatura.
:::::::::: Será porque soy un gilipollas políticamente correcto que no sé apreciar la grandeza transgresora de Houellebecq. Pues será, no pienso discutírselo ::::::::::
Lo que sí es que si ESTA es la literatura que nos viene a salvar de no sé qué tedio y convención, apañados vamos.
De todo el libro me entretrengo en dos instantes:
UNO - Página 16 de la primera edición de Anagrama en septiembre de 2011. Cuando el protagonista cae en cuenta del problema del taxi para ir a la casa de su padre con el croata fontanero amateur ante su puerta. Ese momento en que podría haberle pedido al croata que le llevara a casa de su padre para la cena de navidad y hubiera sido otra historia
DOS - Página 253, donde Houellebecq nos quiere contar quién es el asesino que más adelante no se atreve a revelar.
A dos fragmentos y a una denuncia de las trampas del narrador, que cuando se escribe hablando no habla; escribe y reescribe. Que, de modo similar, truca lo que el protagonista de la novela (Jed Martin) piensa sobre él cuando le invade cierto sentimiento repentino de amistad y de ganas de compartir; Houellebecq relata los pensamientos del protagonista sobre él desde un conocimiento de sí que ni el lector ni Jed Martin pueden tener. Son trampas.


Energúmeno Snob dijo
Ay, Houellebecq, Houellebecq, con ese apellido tan chulo y esa rabia tan fructífera y tan potente que ya no lo es. Otro escritor al que se le agota el combustible e intenta camuflarlo sacando los pies por debajo del coche, como en Los Picapiedra. Falsa vanguardia de la falsa vanguardia con extra de ego y patatas fritas grandes, gracias. Interesante como concepto, curioso como personaje, incluso necesario como opinador, pero como literato...
24 Octubre 2011 | 06:19 PM