'Una habitación impropia', de Natalia Carrero
[Con la nariz postiza de Nicole Kidman como Virginia Woolf en 'Las horas' mientras Philip Glass toca el piano a dos manos, con eso jugueteo a veces, me doy unos masajitos prostáticos muy placenteros. Impropio, ¿verdad?]
Con "madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle, en un pub irlandés, borracha y follándote a un negro en uno de los reservados, queridísima mamá" juega también Natalia Carrero, guarrea con la literatura del mejor modo, como se guarrea con la arcilla mientras esperas a que nadie te mire para así poder no hacer un cenicero para papá o un jarroncito para mamá, sino un pollón como una baguette pequeña. Para ti, por supuesto.
'Una habitación impropia' es una hija mayor de Rachel Cusk mucho mejor vestida, mejor educada y más cruel, mucho más cruel.
Las mujeres de Carrero no lavan más blanco. Menos mal. Piensan más oscuro. Y hablan: de querer, de poder, de parir, de abortar, de intentar escribir, de intentar ser perfectas y de ponerse un McQueen de la peor forma posible; la irremediable.
'Una habitación impropia' es un libro afilado, contundente y femeniNO. Un espléndido libro asfixiante sobre alumbramientos más o menos infelices y,
sobre todo, para mí, sobre mi cadáver,
a propósito de la fertilidad del vacío. Del hueco que no nos dan.

Susi dijo
Apetece. Ya estoy harta de recuerdos turísticos de arcilla, mejor una figurita bien guarreada.
10 Octubre 2011 | 04:50 PM