
Llegó al periódico y pensé que podría ser una buena ocasión para reconciliarme con Alfredo. Gratis.
Me la traje a casa y el viernes por la noche la tomé en el sofá. Tenía tantas ganas como miedo. No pude.
La última novela de Bryce Echenique es incluso peor que aquella por la que le dieron el Premio Planeta. Es realmente mala. Balbucea, se atasca, renquea, se pierde (sin rumbo y en lodo). No es nada. Ni una mala broma.
Hoy la llevo de vuelta a la redacción del periódico. Ni regalado quiero ya a Bryce. Y lo siento. Me duele. Yo le he querido mucho. Y por eso, y porque mi amiga Lola me pidió que no hiciera sangre, es por lo que paso suave y muy despacio, sobre esta última decepción con él.


Si tu me dices ven... lo dejo todo...
jajajaja, qué divina eres, Evita. Un día nos tenemos que ir por ahí de karaoke
Me pasó ya con "El huerto de mi amada", que dejé a las treinta páginas. Con esta ni lo intentaré. Qué pena, efectivamente. Con lo que pude yo disfrutar con La vida exagerada de Martín Romaña. Por la cuenta que me tiene, espero que envejecer no necesariamente tenga que ser esto que le está pasando a Bryce.
Hay escritores que envejecen francamente mal,como Bryce Echenique: no creo que vuelva a escribir algo a la altura de Un mundo para Julius o La vida exagerada de Martin Romaña. Otros, sin embargo, esperan a la vejez para escribir sus mejores obras, como Saramago o Tolstoi.
A mí también me decepcionó...supongo que soy masoca porque vino a Huelva y me aburrí como una ostra en su presentación oyéndolo hablar...está mayor
Los escritores no son conscientes de que, llegados a cierto punto, conviene hacer como en el fútbol: retirarse.