"La ciudad de los ángeles caídos", John Berendt

La ciudad es Venecia, y el libro una delicia. Un largo reportaje que utiliza el incendio del Gran Teatro de Ópera de La Fenice como mecha y con muchísima inteligencia recorre la historia y la chismología trascendente de la ciudad a través de algunos de sus habitantes más célebres y pintorescos; artesanos, aristócratas, empresarios, pícaros o un poeta suicida, como Mario Stefani .
Pero también recupera la mirada de Henry James sobre los palacios que fueron escenarios de sus obras o de su escritura. O la sórdida historia de la gerontofilia selectiva de los Ryland .
Leer "La ciudad de los ángeles caídos" (o cualquier otro buen libro sobre Venecia) es la única manera que nos queda de disfrutar de una ciudad que ya es imposible descubrir como turista. En realidad, leer es lo único que nos queda para intentar entender todo lo que ha desaparecido. Escribir también. Lo malo es que a mí leer me reconstruye la memoria, y al escribir caigo en cuenta de mi amnesia.


malvisto dijo
¿Y qué pasa cuando cualquiera lee lo que has escrito? Mezcla de amnesia y entendimiento: desaparecer de nuevo....
12 Noviembre 2007 | 03:20 PM