Arthur es Conan Doyle. Sir Arthur Conan Doyle.
& George no es nadie. Aunque al principio de sus historias separadas nos parezca que George va a ser el alguien que Arthur está condenado a no alcanzar, pese a sus aspiraciones caballerescas.

'Arthur & George' es una novela clásica trinchada al modo Barnes y compuesta en una tercera persona que no sabe más de lo que saben los periódicos, de lo que asegura la policía, la vecina o los espíritus. Que consigue que pensemos que somos nosotros quienes mejor conocemos el asunto. Y no es verdad.

Nada es verdad. Y nadie es inocente. Esa es la verdad. Y la literatura, las leyes y el sastre moral en el que nos convertimos a fuerza de mucho oficio, mucha tela que cortar y un cuerpo astral con más vergüenzas que orgullos no sirven para mucho. Si acaso nos permiten guardarnos en los bolsillos.

'Arthur & George' es triste por todo lo que no nos cuenta y por cómo muestra que aquello en lo que nos convertimos no proviene de nuestros deseos, sino de nuestras mentiras, de nuestra ceguera o nuestro miedo. Y cómo la literatura de detectives, como cualquier otra, es capaz de descubrir a los culpables pero jamás de demostrarnos inocentes, completamente inocentes.