Arthur & Daniel (Miller)
Leo en el Vanity Fair de septiembre un estupendo artículo de Suzanna Andrews acerca de la inexistente relación de Arthur Miller con su último hijo, con síndrome de Down, Daniel.
Empiezo a leer y me asusta que vaya a ser carnaza, cotilleo oportunista sobre la intimidad de un escritor que no puede defenderse. Pero no me lo parece.
Leo, y al terminar, descubro un párrafo que resume lo que el artículo de Andrews me estaba haciendo pensar:
Sería fácil juzgar duramente a Arthur Miller, y algunos lo hacen. Para ellos, él era un hombre hipócrita, débil y narcisista que utilizó la prensa y el poder de su fama para perpetuar una cruel mentira. Pero el comportamiento de Miller también genera difíciles preguntas acerca de la relación entre su vida y su arte. Como escritor acostumbrado a tener el control sobre su narrativa, Miller eliminó un personaje central que no encajaba en el argumento de su vida como le hubiera gustado. Bien fuera por vergüenza, egoísmo o miedo - o, quizás, los tres - la incapacidad de Miller para asumir la verdad dejó un hueco en el corazón de su historia. Lo que eso le costó como escritor es difícil de decir ahora, pero él nunca escribió nada que se aproximara a la grandeza después del nacimiento de Daniel. Y uno se pregunta si, en su relación con Daniel, Miller no hubiera tenido su gran obra no escrita.
Y me acuerdo todo el tiempo de Kenzaburo Oé.


Juan Felipe dijo
Pienso también en Neruda y su hija Malva Marina...
24 Agosto 2007 | 11:47 PM