Literatura de ricas herederas

Leí hace unas semanas 'A la caza del amor', de Nancy Mitford. Y me encantó. Yo no había leído nada de la Mitford pero - igualito que la Mazagatos a Don Mario, el escribidor - la seguía bastante, gracias a la fascinación de mi amigo JQ por ella y sus hermanas - tengo que comprarme esa biografía el viernes en La Central antes de encontrarme con los chicos de A-Desk . Tengo que superar mi terror por las traducciones de Circe y comprármela...
A lo que iba. Que me encantó 'A la caza del amor' - que sí, ya lo sé, que tiene un título espantoso, como de novelita de Jazmín -, que me gustó muchísimo ese catálogo de aristócratas ingleses disparatados; especialmente el tío y la 'desbocada' prima de la narradora, verdadera protagonista de esta novela de entreguerras y generaciones perdidas. Una delicia.
Una delicia que - tras la breve pausa de Carrere. Otra recomendación de mi amigo JQ, excelente consejero en manifestaciones culturales vintage - quise prolongar con coherencia. Por eso cogí de mi librería 'Doble esplendor' - otro título tremendo, ya lo sé - de Constancia de la Mora - otra rica heredera, nieta de Don Antonio Maura.
Memorias de principios del siglo XX de una niña bien que se rebela contra sus privilegios, descubre a los pobres - es tan emocionante esa epifanía tan de literatura de rica heredera, ese momento en que ellas confirman, entre el asquete y la culpa, la existencia de los pobres... - y lo perverso de la caridad de las 'damas de beneficencia' (para ser dama de beneficencia, hay que ser buena pero son prudencia. Yo tuve que borrar de mi lista a una pobre que amaba a un comunista, escribió años más tarde Jacques Brel y cantó Nacha Guevara en esta traducción que no sé si es muy fiel al original del belga... ).
Constancia - Connie, para la familia y las amigas - se hartó de la aburridísima endogamia de los ricos - aburrida pero muy sensata, por otro lado; que la riqueza hay que conservarla, no diluirla entre cuatro advenedizos que lo único que quieren es SÍ, ES VERDAD quedarse con vuestro dinero. Y se lanzó a defender la República con uñas - divinas - y dientes - todos.
Me encanta el estilazo de escritura fresca y sobria de Connie. Lo bruta que se pone a veces,
¡Qué caro había de pagar, más tarde, el pueblo español los miramientos y la ingenua estupidez de sus primeros gobernantes republicanos!
y su capacidad para contar lo que estaba pasando en España, poco tiempo antes de la Guerra Civil, con una divertidísima mezcla de altivez de it-girl e ingenuidad de recién conversa.
Y me encanta haberme enterado, gracias a ella, de la complicidad de Alfonso XIII en el Golpe de Estado de Primo de Rivera. Y no porque Connie recoja en su libro maledicencias de malvados bolches, sino porque unos amigos suyos le contaron esa misma noche que habían coincidido con el Borbón en una fiesta, donde le habían comunicado la noticia. Y él, feliz.
Lo dicho. Arriba la literatura de ricas herederas. Que viva Nancy. Y Connie. Que viva la Nemirovsky, y la Wharton. Y que alguien - por favor - enseñe a escribir a Paris y a Tori . Vuestros nietos se lo agradecerán.



Vanbrugh dijo
"Pour faire une bonne dame patronnesse
il faut être bonne mais sans faiblesse,
ainsi j'ai dû rayer de ma liste
une pauvresse qui fréquentait un socialiste."
Nótese el uso del verbo "frecuentar", mucho más significativo aún que "amar"
8 Marzo 2007 | 12:09 AM