'Las cosas', de George Perec
Ayer - domingo nublado en Barcelona - me leía esta novela de Perec mientras comía - solo - en un restaurante chino junto a los cines Renoir, donde pensaba ir a ver en primera sesión 'La vida de los otros' - la película alemana que anoche ganó un Oscar.
En una mesa junto a la mía, una sexagenaria comía con su madre - mayorcísima. Hablaba con ella todo el tiempo en un tono muy cariñoso, le explicaba qué contenían los platos que iban llegando a la mesa 'esto es el pollo, mamá', 'estas son tus gambas' y entre el primero y el segundo, entre el segundo y el postre, le acariciaba la mano sobre la mesa.
En una mesa frente a la mía, se sucedieron dos familias. Las dos se acabaron peleando frente a mí. Mientras leía
Y, sin embargo, se engañaban; se estaban perdiendo. Empezaban, ya, a sentirse arrastrados a lo largo de un camino del que no conocían ni las vueltas ni el destino. A veces les entraba miedo. Pero, con frecuencia, sólo estaban impacientes: se sentían preparados; estaban disponibles: esperaban vivir, esperaban el dinero.
Terminé de comer, pagué la cuenta - 20 euros por una comida atroz - y me marché a casa dando un breve paseo. No me apetecía ir al cine. No me interesaban esa tarde la vidas de los otros. La historia de Perec, de esos treintañeros que confían en la vida que creen merecerse me había deprimido, había revuelto todos mis fracasos y mis miedos. No eran las cosas, era yo. Las cosas ya las tengo...

Lansky dijo
Pero vete a ver "La vida de los otros", a pesar del oscar; sin doblajes; fíjate en ese actorazo que hace de agente de la Stasi, lo que dice sólo con sus ojos.
En cuanto a Perec, el mejor miembro del Oulipo ese con permiso de Vázquez, el dibujante de 13 Rue del percebe, en la contraportada del TBO, creo recordar, pero puede que fuera el DDT
26 Febrero 2007 | 01:17 PM