He descubierto un sitio web con una recopilación de notas de suicidas que dizque son reales. Que las donó un psiquiatra que prefiere no revelar su identidad.
Yo quiero creérmelo.
Y leo, y algunas me fascinan.
[Traduzco algunos párrafos que me encantan]
Mi queridísimo Andrew,
Parece como si hubiera pasado toda mi vida pidiéndote perdón por lo que sucedió, tuviera yo la culpa o no. (...) Mujer soltera, 21 años
Nunca más pagaré las facturas.
Nunca más conduciré el coche.
Nunca más lavaré, plancharé ni arreglaré la ropa.
Nunca más tendré que comerme las sobras del día anterior.
Esto no es vida.
Ni tampoco hay manera de morir.
No me puedo comer su bazofia.
No puedo dormir por las noches.
Me casé con la yegua equivocada y perdí mi vida.
W.S.
Para la funeraria
Tengo bastante dinero como para un entierro decente. No permita que mi mujer le engañe diciéndole que no tiene dinero.
Denle esta nota a la policía.
Denme la libertad o denme la muerte. Hombre casado, 74 años.


Interesante web. Son notas que hacen pensar.
De todos modos, creo que preferiría que se trate de ficción. El contenido ya fomenta lo suficiente la reflexión. Imaginar que eso lo ha podido escribir una persona desesperada en sus últimos (y planificados) días de vida me estremece.
El poeta Gabriel Ferraté anunció a los treinta que nunca cumpliría los 51 y el día anterior acumplirse el pazo fatídico lo cumplió: una bolsa de plástico atada a la cabeza en vez de la pretenciosa espada ritual de Mishima. Hrabal, Heminway, Plath, Pavese, Zweig, Primo Levi. Para mí, todos tienen en común una sola cosa aparte de la evidente: que son muertes distintas: dis-tin-tas, cada muerte autoinflingida lo es en mucha mayor medida que las sobrevenidas
Supongo que conocerás los "Crímenes ejemplares" de Max Aub. Allí hay una sección, "De suicidios", que comienza con esta nota:
"No se culpe a nadie de mi muerte. Me suicido porque de no hacerlo, seguramente, te olvidaría. Y no quiero."
Aunque creo que mi favorita es esta otra:
"Voy a ver qué pasa."
Uff!!! Ficción o no qué vida tan vacía..., tanto que la única escapatoria que encontró fue la muerte.
A propósito de lo que comenta Lanski, Hemingway se suicidó fue de un disparo, y a diferencia del poeta que menciona, no porque se hubiera fijado una fecha, sino porque, según dicen, había tenido ya una vida plena... Muy interesante este post. Un saludo. Madeleine
Definitivamente leyendo estas notas me doy cuenta que en la vida hay soluciones para todo.... nada está totalmente perdido y si solo vemos la muerte como unica escapatoria es porque nunca hemos tenido fuerzas para luchar....
Sin embargo.. me gusta la frase que deja Joseph.... "No se culpe a nadie de mi muerte. Me suicido porque de no hacerlo, seguramente, te olvidaría. Y no quiero."
Puede que suene a amor enfermizo pero me gusta.
Saludos!!!!
paco: practícate la eutanasia
También hay que contar con el género afín de los epitafios. El "perdone que no me levante" de Groucho, o el "por fin me quedé en los huesos" del gordo Edgar Neville.
"Crímenes ejemplares": sólo por ese librito, aunque no hubiera escrito los "Campos", Max Aub merece pasar a la historia.
Me parece desgarrador leer algo tan íntimo com una nota de suicidio. ¿Hay algo más personal que mis últimas palabras? Lo que dices queda, y más si es lo último que salbrá de mi boca. Es como si expusiera mi diario a la vista de todos, para que todos pudieran saber lo que he sentido, lo que he pensado y lo que me ha hecho daño.
Si vivimos y si morimos dejamos constancia de nuestro paso por la tierra, aspiramos a dejar huella en la existencia de otros. Y poder leer lo que dijeron otras personas antes de morir hace que, sin concerles, deje una pequeña muesca en nosotros.
Sí, es muy edificante ese legado póstumo de los moribundos. La mayoría antes de expirar dicen. "¡Ay!" Está estadísticamente comprobado
El libro de Max Aub es estupendo. Mucho antes de que el microrrelato se convirtiera en moda y luego en inevitable plaga, Max Aub se inventa un género como quien no quiere la cosa, intuyendo -yo diría que casi agotando- sus principales posibilidades expresivas, entre las que no es la menos importante la autoparodia. Mucho mejor que Monterroso, o por lo menos mucho menos sospechoso de impostura.
Lansky, me gustaría verte un día en México, Guevón. No aguantarías un segundo. No eres más que un imbécil guevón, hablando mierda. Limpiate la boca de mierda.
q comentarios tan divertidos.
estas notas suicidas no me acaban de convencer. pido cesos bañando la pared, intestinos regados en la bañera, cosas así, suicidios lentos y masoquistas...
A mí también me gustaría volver a México, pero no verte a tí, sino a tu linda mamita para volvérmela a coger, Panchito
Primero, estoy de acuerdo con Lansky en lo de "Ay" (Paco, eres cavernícola y ultramontano), y luego, ningún psiquiatra colecciona notas de los suicidas, que son para el juez. En caso de que lo hiciese, no se le ocurriría donarlas, sino venderlas; y en caso de venderlas, no serían tan increiblemente falsas como la que poneis. Es mi opinión solamente. Puede que me equivoque, aunque me parece que no.
Hola, es un tema interesante, el suicida toma una decisión y termina con su vida, no entraré a cuestionar si está bien o mal, ni a entrar en peroratas de índole religioso, sólo te puedo decir que viví la experiencia en un pariente directo y no es nada divertido...la familia, amigos, quedan en la absoluta desolación.
Saludos.
El problema de los suicidas (sí, me voy a permitir la generalización silogística), es que cuando hacen lo que hacen hasta ese acto lo realizan demasiado tarde, incluído Gabriel Ferraté. Excluyo a aquellos que pasaron a llevar una vida prestada que no era ya la suya, porque habían regresado del Hades. Por ejemplo, Paul Celan.
No lo entiendo, V.V., ¿Qué quieres decir con que todos lo hacen demasiado tarde, que el asunto era retrotraible al posible aborto de sus madres?
Por cierto,dado que Neruda titulo sus memorias "Confieso que he vivido", esta recopilación de notas suicidas pordría oportunísticamente titularse "Confieso que me he muerto"
No hay que ser tan bestia, Lansky. La juventud es el momento heróico de la vida. En ese momento, renunciar adquiere sentido, sobre todo porque no se sabe bien a qué se renuncia. Siguiendo con las paráfrasis ¿qué tal el muy católico "Confieso que he pecado"?
El suicidio o esa única vez en la vida de cada hombre en la que la "fuerza mayor" va a pasar a depender de su exclusiva voluntad. Bluff.
"¿Cómo es posible que ciertos tipos digan bellas frases a la hora de su muerte? El "todo está bien" de Kant, o el "más luz" de Goethe, o el "mañana qué vendrá" de Pessoa, o incluso, a la manera de Sócrates, el "llévense de aquí a las mujeres" de Herculano. A la hora de la muerte lo que se debería hacer es estar callado. Es lo que debería de apetecer a medida que se fuera llegando allí. De ahí que quizás el hecho de que no se pierda el habla, aunque sea el lamento, es la señal de que todavía se está vivo. Pero si la cosa duele, se queda quieto y callado, esperando. La gran verdad de la vida es la muerte. Y un muerto está tranquilo. ¿Cómo es posible que algunos a la hora de la muerte tengan la insolencia de hacer frases?"
VERGÍLIO FERREIRA
O de su exclusiva falta de voluntad, Bluff. Buen escritor Virgilio Ferreira. recordemos al nazareno ya haciendo frasecitas para la posteridad en el madero. Aunque creo que frente al pelotón de ejecución uno se debe a su píblico y seguidores. Se trata de un último gesto para hacer historia. Y en los casos de Sócrates y Jesús, son mas que testimonios, literatura, y de la grande. ´Los genios son Platón y el desconocido (s) que se esconde tras el nombre de un evangelista.
Bah! Platón probablemente nunca se enteró de que su maestro era un seductor y un esnob que andaba descalzo en la nieve del invierno ateniense y que se suicidó con perejil venenoso, pero ¿puede haber algo más esnob que ser un sabio y sentirse ignorante frente a la vulgaridad de tantos ignorantes que se creen sabios?
Y la única parte del Nuevo Testamento que es aceptable literariamente es El Apocalipsis de Juan (Armagedon para los fundamentalistas cristianos), que tiene toda la pinta de haber sido redactado bajo los efectos de un mejunje que llevaba agenjo, mandragora, belladona y estramonio por lo menos.
...y beleño, para dar sabor.
Un sabio nada suicida, el anciano de Patmos. Y Sócrates se autonombraba ignorante mas que por irritar para que nadie le fuera pidiendo soluciones a sus problemas.
Sólo "vendían" soluciones los sofistas; Sócrates no; eso es bien sabido
Y el de Patmos, ya digo, drogota total.
¿Las drogas como suicidio de la conciencia?
Todo lo que altera la conciencia es una droga, conforme a una de sus definiciones más aceptadas. Así pués, drogas son, sin sentido metafórico, la tele, el fútbol, el tedio, la masturbación sistemática, la oración ferviente, la misa católica...
O sea, el suicidio de la conciencia. Su aniquilación si no voluntaria, pues la presión sobre el individuo es brutal, sí con conformidad de los sujetos.
Hay animales que se suicidan y se supone que no tienen ni conciencia ni consciencia (auto) ¿entonces, qué matan? y ¿qué los mata? y ¿quien los mata?
Lansky, no te pases, las misas católicas hoy en día no "ponen" tanto. Por no poner, yo creo que no le ponen ni al cura que las dice. Pero.....
bluff
"Alterar" la conciencia no es necesariamente aniquilarla, Vargas, ni suicidarla. Concentrarme en un problema, embeberme en una conversación profunda, en la lectura, en la música o en el amor, supone siempre pasar a otro estado de consciencia, alterarla. Y no le veo nada de malo. Al contrario, no me gustaría nada una vida sin esas alteraciones de consciencia.
Por supuesto Vanbrugh no me refería a las alteraciones bienhechoras de la conciencia, que nos llevan a percepciones del tipo ' je suis un autre', sino a la alienación del individuo, por la que abdica como persona.
La conciencia solo comparece cuando se pone a prueba, es decir, cuando se consuma su alteración o se produce la simple tentativa de alteración. La diferencia entre el esfuerzo intelectual y la experiencia con lo que todos entendemos por drogas es que lo primero es un ejercicio controlado y lo segundo no. Y que el primero no puede trascender la propia conciencia (salvo en la experiencia mística, inasequible para el común), y en la segunda, por lo que se sabe, sí, con resultados que en la mayoría de los casos poco aprovechan a los que no son el sujeto del experimento.
Si, Vargas, claro. Pero expresiones como las que usas, "alteraciones bienhechoras", "alienación del individuo", "abdicar como persona", solo nos dicen que hay unas alteraciones que te gustan y otras que no, o, lo que quizás no sea exactamente lo mismo, que hay unas que te parecen bien y otras que te parecen mal. No nos dicen nada sobre en qué y por qué se diferencian unas de otras, ni siquiera sobre qué es lo que te parece mal de unas y bien de otras. Son valoraciones a posteriori, no distinciones a priori, y, por ello, muy respetables, pero muy poco útiles. El derviche que entra en trance, o el fervoroso creyente que reza con intensidad, o los amantes que consiguen sendos buenos orgasmos, "abdican" de su personalidad habitual y están, en cualquier sentido que lo mires, "alienados". Y quien se sume en la lectura, o en la música, o en el crepúsculo. Y quien se pone hasta el culo de güisqui, o de mescalina, o de exaltación de la amistad. Que algunas de estas posibilidades te parezcan más apetecibles que otras, y que en consecuencia decidas llamar "alienantes" a unas con preferencia a las otras, sigue sin señalar ninguna diferencia objetiva entre las que son un "suicidio" y las que no.
Os estais yendo por las ramas. Puede que a veces el suicida tenga la conciencia alterada, se entienda eso como se quiera, pero lo que le caracteriza no es eso, sino una depresión de la autoestima y/o una falta de interés o de confianza en el futuro: el suicido como mal "menor", igual que el aborto, pero también como supremo ejercicio de la libertad del indivíduo; de alguna forma, el suicida nos dice a los demás: "andan y que os den, ahí os quedais"
Además de las notas de suicida, también hay una literatura de la muerte en los epitafios. Claro que si me estoy yendo por las ramas igualmente en las últimas voluntades y en los testamentos. En todos ellos hay una voluntad de perdurar y seguir presente en el mundo de los vivos. En el epitafio de forma más elegante, un guiño cómplice a través de las palabras.
Me llama la atención que nadie pregunte qué animales se suicidan; aquí van algunos ejemplos:
Los lemmings (roedores migradores escandinavos; una vez cada 4 o 5 años: en masa)
Los cetáceos (ballenas diversas, delfines, etc.)
Algunos antropoides en cautividad (chimpancés, orangutanes -el más depresivo-, gibones y gorilas)
Los perros (casos ante la tumba de su amo, por inanición)
Los caballos (se despeñan ex profeso)
En cambio no considero las polillas que acuden a la luz ni los mosquitos que se acercan a mi nuca
¿Se pueden considerar los suicidios en masa como muerte voluntaria? Pero es verdad que el suicidio animal es llamativo, pues entra en contradicción con el instinto de supervivencia. Apunto también el caso del escorpión, que lo hace cuando no puede escapar a un círculo de fuego.
¡Ah! Pero es que los animales no dejan notas de suicida.
Lo del escorpión es una leyenda, nunca ha sido observado por un zoológo; lo que ocurre es que lógicamente, el bicho se retuerce entre las llamas. Además es inmune a su propio veneno, como cabría esperar.
Yo he mirado a los ojos a perros abandonados y te aseguro que esas miradas eran notas de suicidio, entre otras y expresivas cosas
Me sorprende que hayamos obviado los suicidios rituales terroristas. En ellos la individualidad cuenta poco y sí la identificación con un grupo y una idea en la que se disuelve la personalidad. también interviene la desesperación, pero no tanto la del indivisuo sino la sentida por el pueblo al que pertenece. Claro que una cosa es suicidarse y otra inmolarse. Los suicidas terroristas si dejan testimonios antes de llevar a cabo su acción, pero se trata más de propaganda.
La inmolación terrorista es para mí casi lo opuesto al suicidio, al menos al suicidio venerable y meditado. En un caso el individuo esta tan alienado que desprecia finalmente su vida y la de los demás; en el otro, se es tan lúcido que no se elude ese último e íntimo, nada propagandístico, gesto de libertad. Los terroristas "suicidas" o kamikazes me recuerdan más a los maltratadores que matan a la parienta y a los niños y luego se suicidan
La comparación es buena. Pero los terroristas suicidas son considerados mártires por el pueblo al que dicen servir.
Vivir duele, cada día que vivimos en un día más que hemos robado a la muerte, unos estarían mejor muertos pero esos mueren en la cama entumbados abrazados a la parca, clavando las uñas en los colchones. Otros los mejores, desengañados, al comprender de qué va este asunto le ponen fin, para qué vivir 80 años piensan, ¿para hacer siempre lo mismo?
Fotocopiar días grises hasta el infinito, y más allá....
El suicidio como opción, quizá. Yo lo dejaré para otro día, me quedan muchas películas que ver, libros que leer, ciudades que visitar.......
¿El pueblo, V.V? ¿Qué pueblo?
...y a mí (me quedan) muchos días grises que vivir, me encantan, Chufowski
Nuestros dias grises son los que echamos de menos a la menor complicación de la existencia. Admito que el pueblo es una entelequia, pero la mayoría de las personas cree pertenecer a uno. Una creencia que manipular.
Si hubiese podido hablar con la autora de la primera nota, le habría dicho que la solución a ese problema en particular, que por lo visto tanto la desazonaba, radicaba en mandar a tomar por saco al tal Andrew, coñe, que nadie es imprescindible.