Primero viene el miedo a un mal golpe en la delgada nuca contra el metal que rodea el ojo de buey.
Después, al odio del padre.
Después llega el miedo a que la Leica caiga al agua, o se haya mojado, perdido, estropeado.
Después, a que la niña no obedezca las instrucciones de su hermano mayor.
A continuación aparece el miedo al sexo abusador. A que las manos del adulto que rematan los brazos que son brazos porque son brazos acaben sobre las pequeñas manos que se esconden entre los muslos, entre la tela de los pantalones cortos que son demasiado largos y demasiado anchos en los fondillos.
Después, a que suceda; cuando sea, aunque no importe.
Al final es el miedo a volver a leer el relato y descubrir que Teddy dijo algo sobre mí.


Me gustó mucho esta reseña.
Yo también tuve cierto temor al abuso sexual la primera vez que lo leí.
Aprovecho para saludarlo, ya que estamos en el mismo proyecto :)
Es cierto. Salinger juega con nosotros y no nos podemos imáginar por dónde va a transcurrir esa historia que se va desvelando poco a poco. yo también pensé lo del abuso.
Un gran historia. El nivel está muy alto.
Saludos
...alprincipioeraelcaos.blogspot.com/2007/02/teddy-o-la-espiritualidad.html">1|2|3|
No sé si Teddy dijo algo sobre tí, o quizás sí, sí dijo un montón de cosas sobre cada cual; lo que es seguro es que de las reseñas que leí, ésta es la más personal, la que más dice del que la escribió. Bravo!
Nos vemos prontito en el período azul!
Ps. Nunca nunca pensé, ni por un instante, en un abuso. Éstas son las cosas que hacen grande éste proyecto.