La última novela de Coupland es divertida - muy divertida - inteligente, superficial (para bien) y muy moderna (para mejor).
Claro, que ya he leído por ahí a algunos críticos sesudos (y aburridísimos) que consideran 'JPod' pura pìrotecnia y utilizan ese adjetivo explosivo multicolor con ánimo despectivo. Pues muy bien para ellos. Con su pólvora se lo coman.
'JPod' MOLA. Y además es una novela interesantísima, no sólo como retrato (certerísimo) de una generación y una raza laboral, de una sociedad enloquecida y un grupo de personajes vinculados por una enternecedora neurosis neoautista, sino también como un apasionante juego literario que reinventa (como Madonna a sí misma) la figura del narrador omniscente, que es capaz de redefinir y transformar en un eficaz retrato fragmentario lo que podrían parecer simples juegos tipográficos o ilustraciones postmodernas que se intercalan en la narración. Porque nada es gratuito en "JPod". Ni gratuito ni aburrido. Ni gratuito ni aburrido ni inocente. Y éso se agradece.
"JPod" es buena. Douglas Coupland es muy bueno. Y, por supuesto, puede no gustarte nada. Por supuesto. A mí, me encantó.

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