"El sexo que habla", de Jordi Costa
Ahí va mi recomendación apasionada de un libro muy bien escrito, muy bien documentado; un ensayo, un reportaje, un libro de entrevistas sobre los orígenes del porno español y su situación actual, sus padres (y madre), sus retoños, sus estrellas y sus expertos.
Jordi Costa (a quien venero) acaba de publicar un texto estupendo sobre la industria pornográfica patria, donde combina su voz irónica y cultísima con la de todos aquellos que tuvieron o tienen algo que ver con el fenómeno del que se ocupa.
A través de la personalísima mirada de Costa, cuya ironía me provoca carcajadas, como por ejemplo cuando leo:
"(...) el otro lleva un sombrero de paja de Marlboro, gafas de sol y camiseta a rayas colocada por dentro del pantalón (sin duda, le sigue vistiendo su madre... y su madre, como la de Norman Bates, lleva años muerta).
observamos, leemos y casi escuchamos a los padres de la criatura (Ponce y María Bianco), de quienes uno inevitablemente se enamora al leerlos hablar. A los eruditos del porno patrio (un fantástico grupo de "críticos de cine porno", unos caballeros con los que me encantaría cenar y tomarme copas hasta el amanecer (Manuel Valencia, Paco Gisbert, Casto Escópico), que cuentan cosas geniales y gracias a su sentido del humor destierran todo ese tufillo sórdido con el que muchos quieren acompañar el porno:
"Lo más friqui que he llegado a presenciar en una sala X es una orgía que tuvo lugar dos filas por delante de mí: había un tipo chupándosela a otro, mientras otro masturbaba al primero y alrededor había cuatro tipos de pie mirando. Yo estaba detrás y decía:"¡Por favor, que yo quiero ver la película!" Paco Gisbert
Aparecen después Max Cortés, Narcis Bosch, Sandra Uve, los productores y las estrellas actuales del porno nacional, y lo cierto es que el libro sigue siendo muy divertido, pero de repente empezamos a echar de menos la inteligencia, el humor y la ternura de los veteranos. Nos puede la nostalgia, aunque nos tronchemos de la risa al leer las sesudas declaraciones de algunas pornostars, como Malena Conde:
"Todos vendemos el cuerpo: o de camareros, o limpiando, o una persona que está trabajando de director o de escritor. Un escritor, por ejemplo, también vende su cuerpo, porque está utilizando sus manos." (¡TOMA YA! - nota del lector).
O Lucía Lapiedra:
"Yo me tomo una copita antes de la escena, para excitarme y ponerme más alegre, porque si no, me quedo un poco mustia. Me tomo un cubata. Más no, porque entonces se me nota en los ojos y lo recoge la cámara. No se puede tomar Red Bull. Una vez hice una escena y me había tomado un Red Bull, en lugar de un cubata, y se me quedó la lengua amarilla. Quedó una imagen un poco fea."
Y, por supuesto, dos grandes frases lapidarias, dos frases que me pienso tatuar en el escroto en cuanto me lo depile. La primera, del director Isi Lucas:
"Ser metrosexual significa que estás a un metro de no ser heterosexual."
La segunda, antológica, de Miss Sasa:
"Román Gubern es como la cocaína. En el fondo no te dice nada."
Si queréis disfrutar de unas horas de lectura fascinante, divertida e inteligente, haceos con este último libro de Jordi Costa: "El sexo que habla". Lo vais a gozarrrrrrrrrrrrr...


johnnylingam dijo
Habrá que pillar el libro de Jordi. Supongo que será el complemento perfecto de "La piel Vendida" que, a pesar de su engañoso título, es una interesantísima y tierna incursión en el mundo del porno hispano.
No estoy de acuerdo con lo de Gubern. Su libro "La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas" es un clásico indiscutible.
5 Julio 2006 | 12:54 PM