No es fácil encontrar ensayos escritos en español que sean a la vez bella literatura y apasionante descubrimiento. Que combinen a la perfección erudición con ideas propias. Que aborden, aparentemente, asuntos muy distintos pero ofrezcan una sensación de unidad coherente para el lector. Nada fácil, no señora. Por eso no me queda más remedio que celebrar este libro (y otros, otros días) de William Ospina.
Un libro de ensayos exquisitos y variados, que cuenta y reflexiona, que interpreta acontecimientos desde la preocupación por lo que nos sucede ahora y se sirve de una profunda cultura que no apabulla: ilustra y acompaña.
La historia de la humanidad es una antiquísima tradición de migraciones y diásporas. Pensamos que los pueblos pertenecieron desde siempre a su territorio, y olvidamos que la historia estuvo llena de tribus humanas avanzando hambrientas y desesperadas sobre regiones despobladas o populosas; sucesivos invasores arrebatando a otros sus tierras y sus sembrados, sus ciudades, sus hijos.
Ospina demuestra que predica con el ejemplo, cuando escribe:
Toda búsqueda de un lenguaje para nombrar al propio mundo es fundamentalmente un ejercicio de amor.
Cuando leo a Ospina, eso es lo que siento. E incluso me reconocilio con Rubén Darío gracias a él.
Me escandaliza que la editorial Aguilar no haya distribuído este espléndido volumen de ensayos de Ospina en España - cuando ha tenido la osadía de lanzar prescindibles panfletos de Millás sin pudor alguno.
Nos merecemos textos tan bien escritos en un español tan bello en nuestras librerías y bibliotecas, merecemos poder disfrutar de sus reflexiones universales sobre la religión, los imperios, la lengua, los poetas, la creación, los libros... Confío en que el lanzamiento de "Ursúa" en España el próximo otoño, coincida con la llegada de otras obras de William. Esta, por ejemplo, que es una maravilla.
Pero, hasta entonces, podéis ir abriendo boca con De cómo fue secuestrado el inca Atahualpa, uno de los ensayos incluídos en "La herida en la piel de la diosa".
A los que vivís en Colombia no os digo nada. Bueno, sí: qué suerte que tenéis a William Ospina.


¡Arriba con Ospina y abajo con Aguilar (Ed.)!
Bob, no sé si has leido "Epitalamio del prieto Trinidad" de Ramón J. Sender. Si lo has hecho, sabes por que lo menciono aquí, pese a ser narrativa.
Un abrazo, campeón
pues no, caballero, pero como Sender es un autor que me gusta mucho y usted un lector con criterio, me lo acabo de comprar y la semana que viene lo recogeré en mi librería preferida (La Central del Raval).
Muchísimas gracias por la recomendación y otro abrazo...
(¿campeón? ¡cómo se pasa!)
La central del raval, sí señor.
Quizás coincidamos algún día.
Ya que estoy aquí, aprovecho para preguntar si alguien ha leído "El Manantial" de Ayn Rand,
me gustaría contrastar opiniones acerca de esta autora.
Un saludo, me gusta tu blog!
qué miedo de libro
qué miedo de señora
¿a ti te gustó?
No sabía que estabas "disgustado" con Rubén Darío, el gran Darío. Excelente que gracias a Ospina hayas vuelto a hacer las pases. Con Darío es imposible "pelearse", o más bien, segun veo, casi imposible.
mmmm, Magda, tuvimos nuestras cosas. Pero gracias a William, pelillos a la mar.
Es una lástima que Ospina no tenga difusión en España, aquí sólo he conseguido -en la Central para más señas- el magnífico ensayo "El Surgimiento del Globo".
Algo es algo, pios es nada, como diría mi tía abuela.
pues sí Bob, "El Manantial" cayó en mis manos y lo leí. Había oído hablar bastante de este "librito".
No es ni mucho menos una joya literaria, ni la Rand pasó a la historia por sus dotes de escritora, pero sí por sus ideas. La forma, una caquita, el fondo, interesante.
He intentado leer "La revolución del atlas", que en teoría es su "obra maestra", pero se me atragantó después de 300 páginas. La tía no escatimaba en papel.
Lo has leído?
no... con "La revolución del atlas" no me atreví.
Si te interesa el personaje, te recomiendo que leas "Vieja escuela", de Tobias Wolff, donde el autor habla de su fascinación y posterior desencanto por la autora.
Un abrazo
Gracias Bob, me prepararé psicológica y anímicamente para enfrentarme a ese monstruo...algún día.
Saludos!
Hablando de librerías favoritas, La Central que abrió en Madrid, lateral del Reina Sofía es preciosa, y casi desbanca la Antonio Machado del subsotano del Círculo de Bellas Artes, y enfrente la Blanquerna: ¡antros de perdición!
Gracias por lo del criterio (y no de Balmes), Bob