'The Brooklyn Follies", de Paul Auster
Sospecho que de ser yo un crítico literario serio - cosa que no: si acabas de llegar aquí: NO. No soy un crítico literario serio... más lo siento yo - me merendaría esta última novela de Auster de un par de bocados sin darle ninguna oportunidad, ni temer una indigestión, pues al fin y al cabo sería una comida ligera.
Pero
como no,
no como
novedades de Auster sin masticar. Yo las digiero (será que me sobra el tiempo, o que me educaron en el respeto, en las buenas maneras y educación), me quedo sentado a la mesa, y comento:
- Mmmmm, sí... es verdad, no es el mejor Auster, no tiene la consistencia ni el sabor de la última, que era un guiso perfecto, una transparencia literaria deconstruída a lo Adriá, una crema sólida de lo que había sido la cocina de Auster hasta entonces, casi una receta de libro de recetas... y es verdad que ésta no.
Después, un trago del delicioso champán que es un cuento de Cheever y ya está.
Pero no.
Después
recuerdo los sabores que me fue dejando 'The Brooklyn Follies' en el paladar (ser lector, lo mismo que ser gourmet o somelier, exige de la memoria para disfrutar y entender), y empiezo a pensar en cómo esta última novela de Auster se parece tanto a la novela que Cunningham debería haber escrito después de "Las horas" - en lugar de la decepcionante "Specimen Days". Cómo Auster juega con los elementos característicos de la literatura de Cunningham (familias atípicas, nuevos comienzos idílicos, homosexualidades integradas e integradoras, la muerte, el sida, e incluso la coincidencia en su homenaje a Whitman) para construir una pura historia Auster, pero dotada de una luminosidad y una hermosura que parecían no haberle preocupado en su narrativa anterior, y en la que - curiosamente - la parte más oscura (la denuncia del ultraderechismo representado por Bush y el fanatismo cristiano) podría ser perfectamente un homenaje a Philip Roth.
¿Puede saber mal una mezcla de Auster, Cunningham y Roth? JAMÁS. Y eso es lo bueno de 'The Brooklyn Follies': que los ingredientes están tan bien escogidos, mezclados y dosificados que su sabor es magnífico, y su textura agradabilísima y ligera.
SEGURAMENTE, TAL VEZ, es la única novela posible que Auster fuera de Auster ha podido escribir. Una novela de esperanza y de crítica, un cuento de hadas de mágicas posibilidades y negros augurios. Una novela de Nueva York y el resto de América. De Auster, Cunningham y Roth.
¿La mejor novela de Auster? Probablemente, no. Pero deliciosa. Absolutamente.
(Y especialmente deliciosas dos de las historias, curiosamente, no creadas por Auster: la de Wittgenstein y la de Kafka).

poedia dijo
Ciertamente, un libro delicioso. A lo mejor no el mejor, (para mí es "El libro de las ilusiones") pero es de las novelas más redondas que he leído. Con momentos brillantes, emocionantes y reflexivos. Nathan Glass ya es todo un personaje clásico del universo Austeriano, como Héctor Mann o la redentora Kitty-Wu. Glorioso e imprescindible.
22 Mayo 2006 | 12:17 AM