Anoche terminé de leerla. Desde que os hablé de sus primeras 50 páginas hasta hoy ha pasado casi un mes, muchas cosas, varios libros.
Mi miedo a que la maravilla inicial se perdiera estuvo a punto de cumplirse hacia la mitad del libro, pero duró poco: aguanta hasta el final. Abandona la infancia y avanza hasta lugares que no puedo desvelar sin fastidiaros la trama. Ni siquiera puedo transmitiros sensaciones sin destriparos el libro. ¡Una mierda de reseña, vamos! ¿Incompetente? Sí. Pero por vuestro bien, lectores.
Hacedme caso (y un acto de fe): 'Never let me go'/ "Nunca me abandones", en su traducción al español en Anagrama, de Ishiguro es una novela espléndida.
Una novela de narradora en primera persona que es también trinidad. Una novela construida en escalera, donde en muchas ocasiones no sabemos si subimos o bajamos. Una novela narrada con inteligencia y sin pudores, a través de un descorazonador (tal vez literal) recorrido paralelo de lo físico y lo emocional. Y en la que la trama importa tanto porque es la nuestra y nadie nos la puede destripar (quizás literalmente, también).

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