Leí "Mantra" de Fresán y me encantó, pero no la soporté: me abrumó, pudo conmigo. Ahora - tras leer su última novela - me reafirmo en mi asunción de culpa y me atrevo a afirmar que me faltaba información para completar la escritura de Fresán, que exige de una activísima colaboración del lector (como la exigía Peter Pan a los espectadores, que debían aplaudir para evitar que Tinker Bell muriera) y de ciertos conocimientos que en este caso sí tenía, acerca de Barrie.
"Jardines de Kensington" es la clase de novela que me ha encantado leer pero que me habría gustado mucho más escribir. Una novela híbrida de realidad, ficción, bibliografía, literatura, reconstrucción y deconstrucción.
Una obra rabiosamente contemporánea, de excelente prosa, ritmo (casi siempre) y falsas biografías anónimas/ilustres entrecruzadas, y que he tenido la fortuna de leer en su edición corregida y aumentada.
Una delicia imperfecta, afortunadamente. Que me permite pensar que algún día yo podré hacer algo así, pero mejor. Chúpate esa Peter Pan. Pártete el pecho, Rodrigo Fresán.