Ayer empecé a leer "Vieja escuela", de Tobias Wolff y me fascina. Llevo apenas 30 páginas; el protagonista aún se pregunta quién podría arrebatarle el privilegio de un paseo por los jardines de su colegio con Robert Frost. Me encanta Robert Frost, y este poema suyo de título hermosísimo:

Nothing Gold Can Stay
Nature's first green is gold,
Her hardest hue to hold.
Her early leaf's a flower;
But only so an hour.
Then leaf subsides to leaf.
So Eden sank to grief,
So dawn goes down to day.
Nothing gold can stay.

Del libro de Wolff, la próxima semana, más.