William Ospina acaba de publicar su primera novela (agotada en las librerías de Bogotá en pocas semanas).
En palabras de Fernando Vallejo:

"No sé de nadie que esté escribiendo hoy en día en español una prosa tan rica, tan inspirada y tan espléndida como la de William Ospina. Se ha convertido en uno de los mejores escritores de Colombia y del idioma."

En mis propias palabras, admiro los ensayos de Ospina y recuerdo con brumosa delicia una noche navideña en Bogotá a William en casa, tomando ron cubano. A William callado, escuchándome perorar sobre el disparate Letizia, el neorriquismo español, mis primeros amores, los principios del último, y no sé qué más. El ron cubano me tumbó y me fui a acostar.
A la mañana siguiente mi novio me regaló su último libro, "La herida en la piel de la diosa" con dedicatoria del autor. Una preciosa dedicatoria, resumen de una noche que me dio locuaz:

"Para Roberto,
con el placer de haber escuchado una noche sus palabras llenas de gracia y de valor.
Con la amistad de William
Bogotá, Dic. 27 2003"

A la mañana siguiente, mi novio y Martha me dijeron que había sido la primera persona que había callado a William en una reunión. Para una vez que tenía en casa a un intelectual, no lo aproveché. Tonto de mí. Por eso leo sus ensayos; para compensar. Por eso tengo tantas ganas de que me llegue su novela desde Bogotá.