Abandono. La dejo. No puedo. Me ha costado muchísimo esfuerzo llegar hasta esta página 53 de la que renuncio a pasar.
No me interesa nada la historia de recuerdos que el narrador construye con el verismo de la desmemoria y los indicios atados al cabo del tiempo.
No me seduce su prosa claustrofóbica, ni la desconcertada mirada infantil sobre el inquietante mundo de sus padres. Me importan muy poco los silencios, las mentiras y los secretos. Poquísimo.
"París" me aburre. Aunque jamás me atrevería a escribir que sea una mala novela. Creo que es buena. Pero no es buena para mí.

Aunque he leído sólo 53 páginas de "París", creo que contiene un enorme hallazgo narrativo: escribir de memoria como de verdad funciona la memoria. Y tal vez ése sea mi problema: que a mí éso no me interesa.
La recreación no me interesa. Como no me interesan los diálogos cinematográficos donde los personajes hablan como la gente de verdad. Ni el porno amateur.