(joder, qué buena es)
"A bordo del naufragio", de Alberto Olmos

Perdón si me queda inconexa esta reseña; mientras la escribo, recién terminado - y llorado - el libro de Olmos, uso las llamas del infierno de Philipp Virus que ilustran su portada para quemar una por una todas las novelas de literatos urbanos postadolescentes posudos que han ido cagándome las estanterías con sus imposturas de malditos, sufridores en casa (si coche, coche; si vaca, vaca), paranoicos farlopa, delirantes tremendos, sementales de césped, anoréxicas cursis y lesbianas plagiarias.
---- perdón, perdón, perdón, el humo me da tos ----
(después, sobre las ascuas, se harán a fuego lento las falanges de todos los autores de texto de contraportada que invocaron "novela iniciática" en vano)
"A BORDO DEL NAUFRAGIO", de Alberto Olmos es una novela española rara. Porque las novelas españolas de jóvenes (con perdón) cansados jamás tuvieron caries, ni olieron a vómito ni a mierda. Las novelas españolas de jóvenes (que aborrezco) apestaban a cuero bueno, a gasolina, a farmacia, y a Eau Savage (a veces).
Ésta no. Esta novela es otra cosa. Para empezar, es muy buena (enorme novedad). Y pringa. Y huele. Y tiene un tacto áspero. Y no hay más pajas que las del protagonista; que es de pueblo, que piensa demasiado, que se siente ajeno, que ha leído demasiado y recuerda con miedo.
"Tú no eres como esos jóvenes que salen en los libros de jóvenes y que leen mayormente los jóvenes. A veces dudas de que alguien sea como ellos. Es que parece que sólo puede escribirse de exceso y no de miedo, que es lo principal, el miedo/vértigo que llega con el cambio de edad, la incertidumbre diaria, esas cosas, en fin, de las que nadie ha escrito, nadie de hoy, se entiende, porque no saben escribir, sino sólo sumar viñetas costumbristas,(...)"
Pero Alberto Olmos sí que sabe escribir de todo éso. Y de qué manera. Con cuánta sabiduría - apabullante - combina referencias pop con una nada impostada interiorización de elementos cult. Cómo mezcla, magistralmente, el uso del lenguaje cotidiano descuidado, con neologismos y exquisitos vocablos casi en desuso.
"A bordo del naufragio" es un relato interior de ida y vuelta de un día en Madrid loco, hostil, universitario hormigonado y subterráneo de alguien que nació el mismo día que murió Bogart y nunca consiguió hacerse un hombre.
Y es tan buena porque consigue hablar del miedo que no se acaba al crecer.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
NO VOLVERÉ A SER JOVEN, Jaime Gil de Biedma
(De "Las personas del verbo" y de la estación de Metro de Ciudad Universitaria de Madrid)


A.O. dijo
Esto sí que es una buena manera de empezar el día...
Gracias.
2 Agosto 2005 | 01:57 AM