El pasado sábado - en excelente compañía - visité el CMYK: Festival Internacional de Cultura de Revistas Independientes en el CCC de Barcelona.
Para empezar, no sé qué es exactamente una Revista Independiente, ¿la que no pertenece a un grupo editorial? En ese caso, Hola lo es. Matador, por ejemplo, lo es (estaba allí), pero ¿puedes ser una R. I. si en tus páginas llevas publicidad de Telefónica o El Corte Inglés? No lo sé. Y lo mismo, hasta da igual.
Sigo: echamos un vistazo a varias publicaciones (mexicanas, inglesas, noruegas, japonesas,...) y: mucha foto, mucha tendencia, mucho cuché, pero poca sustancia.
Excepto: esta revista venezolana que descubrí y de la que vengo a hablar hoy: Plátano Verde. Aunque he leído sólo un número completo (me compré 4 a un precio irrisorio y los tengo pendientes de lectura para el fin de semana), me ha parecido interesantísimo encontrarme con una revista de "apocalípticos", más que de independientes (Don Umberto debería hacer caja cada vez que usamos su término), con un espléndido monográfico sobre la vida que genera alredededor Sábana Grande; una zona de vendedores callejeros en Caracas, elaborado desde múltiples miradas y voces alejadas de estereotipos generalizadores. Buenos relatos breves. Poemas recuperados. Entrevistas etílicas a escritores raros o reflexiones sobre lo academicista.
Una interesantísima revista hecha en Venezuela (donde no debe ser nada fácil hacer cosas hoy en día) y a la que pienso seguir la pista.

(NOTA: la coincidencia bananera de hoy es eso, pura coincidencia)