Juan José Millás tenía ideas, respetaba las palabras y sabía utilizarlas de un modo eficaz y, a veces, incluso emocionante.

Tituló bastante bien alguna de sus novelas, exploró con fortuna la extrañeza que provoca la reflexión ante la inercia mental. Inventó lo que los cursis llaman "universo propio" - aunque el suyo no tuviera demasiadas hectáreas.

Juan José Millás escribió algunas novelas que no estaban nada mal. Columnas y reportajes en periódicos que no estaban nada mal.

Pero un día pasó algo con Millás y se acabó lo que se daba.

He pensado que tal vez sintió el miedo a no ser capaz de escribir nada mejor de lo ya escrito y decidió dejar de intentarlo y aceptar un retiro acomodado; a sueldo de panfleto.

O confundió el Lexatin con las Obras Completas de Alfonso Ussía.

O pensó - con excelente criterio - que entre aparecer mencionado en un blog literario de mierda como el mío o en un blog de publicidad y propaganda tan bueno como "Miénteme", se quedaba con la segunda opción.
Pero se le jodió la estrategia: desgraciadamente, Miénteme dejó de publicarse el 10 de Mayo de 2005. Millás sigue.