Si tuviera que escribir una crítica al uso de este libro, comenzaría por manifestar que no me gusta el estilo literario de su autor, que me empachan las figuras retóricas con las que carga - en exceso, en mi opinión - la primera parte del relato y, por supuesto, trataría de resumir sin desvelar su apasionante argumento, mezcla de La Isla del Doctor Moreau (cuyo monstruo más perverso, como todo el mundo sabe, bautizó como Marlene, aún con vida), con algunos aspectos de El juego de Ender (el concepto del enemigo y de la batalla), con Lovecraft e incluso Conrad (si nos ponemos estupendos, claro).

Sin embargo, como todos mis lectores fieles sabéis - y como todos mis no menos fieles injuriadores padecen - aquí nada es al uso. Si acaso, al huso de la rueca de la bruja de La Bella Durmiente, y sólo porque convivo muy de cerca con la narcolepsia.

"La piel fría", es una novela estupenda, con una estructura espléndida, unos personajes magníficos y su autor, Sánchez Piñol, demuestra una gran sabiduría al combinar magistralmente la emoción de las novelas de aventuras, la inquietud que provoca la buena ciencia-ficción y las reflexiones sobre la esencia del ser humano y sus pulsiones que cualquier pieza de (buena) literatura debería contener.

Leed. Disfrutad. Emocionaos con "La piel fría". Y si léeis en catalán, hacedlo con la versión original, "La pell freda".