Escribe Esther Tusquets en su último libro "Confesiones de una editora poco mentirosa":
Traductores supuestamente avezados, traductores de renombre, no conocen el idioma del que traducen, o no conocen el idioma al que traducen; ignoran palabras, que no se molestan en buscar en el más vulgar de los diccionarios, donde las encontrarían (porque yo las encuentro); ponen en negativo frases positivas o a la inversa, se saltan párrafos enteros. Y cuanto peor es el traductor más se obstina en corregir al autor, en mejorar el texto original: explica lo que en éste no se explica, cambia una puntuación insólita, una adjetivación audaz, por otras adocenadas. Elude traducciones que podrían ser perfectamente literales por otras plagadas de casticismos (alguien le debe de haber dicho que la traducción tiene que sonar como si el libro hubiera sido escrito directamente en castellano, sin advertirle que Flaubert o Joyce no son Baroja, ni Rimbaud tiene mucho que ver con Machado). Y, sobre todo, las malas traducciones están plagadas de lo que llamo "frases imposibles", frases que nadie jamás, ni en un arrebato de locura, se le ocurriría decir. Frases que nadie ha dicho nunca. Bastaría que el traductor las leyera una sola vez en voz alta, escuchándolas, para comprobar que no podía utilizarlas.
Me divierte mucho y considero muy atinado el diagnóstico de la Señora Tusquets (aunque también estoy de acuerdo con ella en que hay excelentes traducciones y traductores).
Del libro, "Confesiones..." llevo apenas la mitad y la verdad es que me están gustando mucho sus recuerdos como directora de Lumen. Especialmente sus retratos de Cela, Delibes o Vargas Llosa.
Esther Tusquets no es Mario Muchnik, pero sus "Confesiones..." merecen la pena. Claro que esta opinión no puede ser más subjetiva; si pudiera elegir - a estas alturas - lo que quiero ser de mayor, sin ninguna duda elegiría ser editor (y no salir fotografiado en EPS, por favor).


Todavía estás a tiempo.
Por cierto, no es BCN una ciudad ideal para ser editor?
Entrevista a Constantino Bértolo (El cultural).
P: ¿Qué consejos le daría a un joven escritor?
R: Que me mande sus originales y tenga paciencia si tardo en contestarle.
P: ¿Y a un joven editor?
R: Que sea catalán y rico.
¿cómo es eso de tener cuidado con lo que se desea porque se puede cumplir?
y si no es como muchnik, ¿es que no hay sangre?
De tanto que he averiguado previo a la lectura del libro, tengo en mi estómago golondrinas. Como cuando de adolescente las horas previas a los viajes de estudios... Para mi no es exagerado. Me interesa el mundo que rodea a esta persona. Me interesa su forma de escribirlo. Me interesa que sea mujer. Ya os contaré cuando lo lea.