Bohumil Hrabal
Anoche, cuando fui a dejar el último de Marías en mi biblioteca, reparé en los libros de Bohumil Hrabal que descansan en el estante inferior (narrativa europea no inglesa), debajo de narrativa española (mis libros están así de bien clasificados) y decidí escribir sobre él.
Bohumil Hrabal es un novelista minoritario que no hizo nada para merecer el adjetivo, que con una prosa sencilla pero precisa construye historias conmovedoras con personajes fascinantes enfrentados a la intrahistoria checa, a la vida cotidiana en tiempos difíciles, al 'amour fou' sin tramoyas operísticas ni malditismos ("Trenes rigurosamente vigilados", "Yo que he servido al rey de Inglaterra", "Lecciones de baile para mayores").
Hrabal también habla magistralmente acerca de su propia vida y del sentido de la escritura en "Bodas en casa", donde imposta la voz de su mujer para alternarla con la suya y contemplarse, reflexionar sobre sus obsesiones.
"Bodas en casa" contiene, además, el párrafo que mejor define mis resacas y mi amor por la literatura (amor pedante y prepotente, pero apasionado y sincero):
"Cuando tienes resaca, de golpe te acuerdas de lo que ha pasado la noche anterior, los planchazos y las meteduras de pata que has cometido, la gente que has insultado, la cantidad de tonterías que pronunciaste y los secretos sobre ti mismo que soltaste, y entonces no tienes ganas de seguir viviendo; sólo cuando tienes resaca y piensas en el suicidio, de golpe se te ocurre la frase escondida... ¿qué será de ti? ¿y sabe qué?, ahora pienso que incluso lo de escribir es mi defensa contra el suicidio, como si escribiendo me escapara de mí mismo, escribiendo quizás podré contestar a la pregunta... qué será de mí, quién era y quién soy ahora mismo"
Bohumil Hrabal murió en 1997 al caer por una de las ventanas del hospital donde estaba ingresado. Hay quien dice que intentaba rescatar a una paloma y quien cree que se suicidó. Prefiero pensar lo segundo.
Muchas obras de Hrabal están editadas en bolsillo, a precios irrisorios: haceos con ellas ("Yo que he servido al rey de Inglaterra" está muy bien para empezar). Además, Jiri Menzel rodó una versión magnífica de "Trenes rigurosamente vigilados", de la que Carlos Boyero opina:
Tenía humor, atmósfera, encanto, un blanco y negro que echo de menos. Fue la única gran película que hizo Jiri Menzel.
Leed a Hrabal y abril será menos cruel.

antoño dijo
muy simpática la foto, da tantas ganas de leerlo como tu post (sin ironía)
6 Abril 2005 | 05:54 PM