Novelar. Traducir. Traicionar.
El protagonista de “Tu rostro mañana” (en ambas entregas “Fiebre y lanza” y “Baile y sueño”) narra en su lengua lo acontecido en lengua ajena; a veces recuerda con claridad las palabras exactas que fueron dichas o escuchadas, y otras duda entre las distintas que pudieron pronunciarse. Así, Javier Marías, traza con líneas continuas perpendiculares una narración de la memoria, una reflexión a propósito del acto de contar, recordar y saber.
He disfrutado muchísimo con la lectura de “Baile y sueño” (segunda entrega de “Tu rostro mañana”, aún más que con la primera) y aunque pueda entender que haya lectores que abominen de Javier Marías, también sé que los habrá que sientan el mismo placer que me provoca cada novela suya en que me zambullo.
No me atrevo a recomendarla sin conocer los antecedentes lectores de quienes me visitáis, por lo que me limito a dejar constancia de mi admiración por la obra y por su autor (a quien le perdono toda impertinencia hasta que pase el efecto del encantamiento). Eso sí; hooligans de Dan Brown, manténganse alejados. La dirección de esta página no se responsabiliza de posibles esguinces cerebrales.
Por último: aconsejo a Carmen Caffarel, que reflexione sobre la idoneidad de los guionistas designados para la nueva serie - en preparación - sobre la Guerra Civil española y la represión franquista (a saber: Julio Llamazares, Juan Madrid, Luis Pastor, Manuel Rivas y Pedro Guerra: atónito me quedo) y, tras una atenta lectura de "Tu rostro mañana" - las dos novelas - se plantee seriamente sustituirlos a todos por Javier Marías, cuya visión de esa época (a través del relato del padre del protagonista, relato que muy probablemente guarda grandes similitudes con el de Julián Marías) me ha parecido una de las menos maniqueas que he podido leer. A sus pies, Señora Caffarel.


Zol dijo
Dos obras maestras.
4 Abril 2005 | 11:05 PM