Consuela el espíritu crítico hallar reflexiones fuera de la hagiografía estomagante, del análisis histórico sectario y grandilocuente, del póstumo homenaje genuflexo.

El Papa ha muerto y - afortunadamente - hay otras miradas sobre su agonía.

En la excelente y colombiana revista Semana, dos de sus mejores articulistas, dos estupendos autores, escriben a propósito:

Antonio Caballero, que ha contemplado la agonía televisada como una emulación del arte, de los papas aullantes de Francis Bacon.

Hector Abad Faciolince, que recuerda "San Manuel Bueno Mártir" de Unamuno y reflexiona sobre el llamativo modo de aferrarse al cuerpo sin alma de un hombre que debería estar deseando reunirse con su dios.

Al resto, a la inmensa mayoría de los demás, sólo les quedan los lugares comunes, la frases hechas, el Papa viajero, de la paz, el Papa derribamuros (hasta de látex), mucha lágrima popular y "rostros visiblemente emocionados". Una agonía. De la inteligencia.