Trapos sucios
Durante mis vacaciones he podido disfrutar de la lectura de los suplementos culturales de la prensa británica, y en ellos he descubierto una curiosa nueva tendencia (con permiso de la Chourrum): en una misma semana y en periódicos diferentes se revisaba de modo iconoclasta la biografía de popes sagrados:
Charlotte Bronte: ¿una pobre víctima romántica victoriana? Para nada. Una tia guarra. Un putón ambicioso, una perra en celo desesperada por liarse las enaguas a la cabeza y llevarse al lecho a un caballero ¡CASADO! ¿Una abnegada maestra? ¡Pero si en sus cartas confesaba - además de sueños lúbricos - sus deseos de vomitar sobre su alumnado! Vaya con la mosquita muerta...
Hans Christian Andersen: odiaba profundamente a sus compatriotas que este año de su centenario tanto le celebran y sentía en sus propias carnes el deseo por el príncipe (no sé si azul), tal y como confesaba en una de sus cartas:
'The Hereditary Grand Duke walked arm in arm with me across the courtyard of the castle to my room, kissed me lovingly, asked me always to love him though he was just an ordinary person, asked me to stay with him this winter... Fell asleep with the melancholy, happy feeling that I was the guest of this strange prince at his castle and loved by him... It is like a fairy tale'
(Que Andersen escriba 'It is like a fairy tale' me parece de una belleza metaliteraria enorme...)
¿André Malraux? ¡Un mentiroso compulsivo!
Me hace gracia la coincidencia, aunque - francamente - ni los deseos pansexuales ni la mentira me parecen elementos desmitificadores. Qué le vamos a hacer. Aborrecí 'Jane Eyre', me fascinan Malraux y Andersen y me encantaría estar en Copenhague para escuchar las canciones que Elvis Costello ha compuesto inspirado en su obra y que estrenará allí en breve.
Si el patio de los expertos literarios anda tan chismoso, no quiero ni imaginarme lo que pueden ser los últimos lanzamientos de sendos libros de las criadas de Proust y de Borges. Tan sólo espero que contengan alguna frase tan deliciosa como la pronunciada por la ex asistenta de Michael Jackson en su juicio: "En el rancho veía muchachos borrachos". Qué pena que en inglés, en original, sea mucho menos sonora...


antoño dijo
más quisiera Jacko haber tenido una asistenta como la de Proust que asegura que ella nunca vio nada "raro" en Monsieur (Después de haberle poco más o menos ayudado a decorar un burdel masculino con los muebles de su madre)
30 Marzo 2005 | 03:46 AM