Este fin de semana ha sido claramente Chino. El sábado, tras ver una magnífica - y terrible - exposición del fotógrafo de la Revolución Cultural China Li Zhensheng en CaixaFórum de Barcelona, me compré el libro que hoy reseño en el que, tras una estupenda introducción acerca del fenómeno de recuperación icónico que se hizo de la figura de Mao a partir de los años 80 en China, se muestran textos y documentos reveladores a propósito del Mao postMao. Del Mao San Cristóbal en los salpicaderos de los coches, Mao casi santo milagrero. Mao icono contracultural (lucido en pancartas de algunos de los manifestantes muertos en Tiananmén en 1989)...

Sorprende descubrir en la documentación del libro los informes oficiales del gobierno chino en los que se instruye a las autoridades sobre cómo conseguir ir eliminando paulatinamente la presencia del expresidente en plazas, calles y sobre todo, librerías (en 1979, el 8% de los libros sin vender que había en China, 40.000 millones de volúmenes, eran obras de Mao - 15 ejemplares per cápita).

Mao poeta, filósofo, guía espiritual, economista,... Mao bestseller.

"Las sombras de Mao", de Geremie R. Barmé puede ser una lectura más que recomendable en estos momentos tan chinos que estamos viviendo (a la foto de Espe me remito), más aún después del reportaje de EPS de ayer, donde se narran las condiciones de esclavitud a las que son sometidos los trabajadores chinos en la actualidad y añade una razón más (no presente en el libro de Barmé) para la recuperación de Mao: imagino que para quienes trabajan 12 horas seguidas por un sueldo mísero y duermen en una litera junto a la cadena de producción, Mao es mucho más que un nuevo San Cristóbal; es un súper héroe que anhelan ver aparecer en cualquier momento para dar su merecido a los esclavistas villanos. No sé. Tal vez.