De rodillas, de cara a la pared y con unas enormes orejas de burro puestas en la frente os escribo.

Ayer por la tarde, seguí con la lectura de “La hora de la salida“, de Christophe Dufossé y el descubrimiento de un uso precioso pero poco habitual de palabras ("chasquear" en su acepción de "frustrar") me hizo dudar y me lancé a la RAE. Y sí. Estaba equivocado. Soy un cateto. No tengo criterio ni conocimientos. "En fin de cuentas" es más que correcto. Por mucho que a mí me pareciera una mala traducción del francés.
Mea culpa. Perdón.

Ah... y la novela me está pareciendo muy interesante, ahora que he dejado de leerla con desconfianza.