Mientras leía esta divertidísima biografía, más hija del nuevo periodismo que de la literaria tradición biográfica, me imaginaba a Gil de Biedma en Las Ramblas y a Nacho Vidal en Las Ramblas. En el mismo momento. Ambos camino del Barrio Chino. Pudo ser. Pero ninguno lo supo. Lo sé yo.

Nacho Vidal afirma que él a las actrices, "les come el coco y el coño" para que la escena sea excitante y creíble. Cuenta éso y muchas otras cosas que hacen ver que su éxito no se debe sólo a su estupenda polla y a su resistencia sexual: Nacho Vidal es un guarro. En el mejor sentido de la palabra: Nacho Vidal sabe muchísimo de sexo y de su carácter divino. Ojalá se cruce - otra vez - con Jaime Gil de Biedma y lea "Pandémica y Celeste". Porque seguro que va a entender perfectamente sus versos:

Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo hacia otros cuerpos
a ser posible jóvenes:
Yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años!.

No estoy seguro es de cómo le sentaría a Vidal cruzarse con Mishima; si le serviría para reafirmarse en el recuerdo de su experiencia en la Legión como una aproximación a los códigos Samurai... pero no me cabe la menor duda de que a ambos escritores les habría venido estupendamente ver a Vidal en acción. O recrearse con las (pornográficas) descripciones que David Barba hace de sus proezas en rodajes.

Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
Desnudo de cintura para abajo,
Hipócrita lector - mon semblable - mon frère!

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