Vírgenes
Leo a la vez dos novelas en las que un hombre adulto (nonagenario o cincuentón) crea vínculos emocionales con una niña silenciosa (y virgen).
Ambos hombres están llenos de palabras, de libros (uno es periodista y el otro, librero).
Leo "Memoria de mis putas tristes", de Gabriel Gª Márquez y "El librero Vollard", de Pierre Peju.
Tras unas 40 páginas arrebatadoras, demostración honesta y contundente de porqué Gabo es quien es, confirmación personal de mi admiración por el escritor (pese a la dentera que me provoca el personaje), tras 40 páginas seductoras, espléndido homenaje a Kawabata, magnífica despedida melancólica de un anciano, "Memoria de mis putas tristes" dejó de interesarme y hasta pensé en cambiarle el título por el - más preciso - de "Memorias de un putero triste".
De "El librero Vollard" no sabía nada, no había leído crítica ni reseña alguna (¡bendito trío de vírgenes conformo con las dos muchachas de ficción!) , y me seduce, me sorprende, me conmueve la historia de dolor, soledades, salvación, desesperanza y fracaso de un hombretón lleno de párrafos completos de libros que le sirven para acallar otras voces que cada noche le impiden dormir.
Y hasta aquí puedo leer
como Mayra Gomez Kemp.
(Chúpate ésa, Ussía: yo también soy capaz de un ripio atroz)
Porque me gustaría que, como yo, os encontréis con "El librero Vollard" sin prejuicios ni demasiada información. Y que lo disfrutéis tanto.
[PD: Es cierto que las palabras salvan. Literalmente. De verdad. La otra noche paseé por el Paseo de Recoletos de Madrid y me reconocilié con muchas cosas, gracias al montaje de Eva Lootz, decoración navideña iluminada, con palabras en dos sentidos:
Cansancio. Maleta. Dónde. Dormir. Lujuria...]

juyma dijo
No se, puede que las críticas que ha recibido García Marquez por su novela me predispusiesen, pero la cuestión es que me ha encantado. No creo que en nigún momento tome partido a favor de nada, es ficción.
Si que es un "putero triste", porque se da cuenta que durante la vida se le han presentado posibilidades de no serlo, ¡ha tardado en descubrir el amor noventa años!
2 Diciembre 2004 | 02:47 PM