Un poema para el viernes
No soy especialmente devoto de Mario Benedetti, pero uno de sus "Poemas de la oficina" (1953-1956) me viene constantemente a la cabeza, en semanas como ésta: de tanto trabajo y tanta tensión:
Angelus
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Quién me iba a decir que el destino era esto.Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen pronombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era eso.Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.

Pepsounds dijo
Tal cual!!
10 Septiembre 2004 | 12:36 PM