Así se titula el artículo que Camilo Jiménez, escritor colombiano y editor de "El Malpensante" (esa revista que adoro) publica este mes como parte del especial "Gancho al hígado", a propósito del gusto por el alcohol, especiamente por el dry martini.

Coinciden la lectura de este magnífico texto con la emisión anoche de un programa televisivo en la Pública, con testimonios de ex-alcohólicos. Las confesiones de nada anónimos recientes abstemios con frases tan contundentes como esta de Jiménez:

"Pero creo que uno llega al completo gusto del martini después de los 30, cuando comenzamos a darnos cuenta de que no somos inmortales: ese placer se toma su tiempo, y es mejor pasarlo frente a una copa que en la oficina."

Totally Agreepina.

Y qué apropiado para mí: lector, ileso y coctelero.