sarajames Lo compré el sábado en la Fnac, porque el final de la novela que andaba leyendo me pilló en la calle y sin nada de recambio en el bolso. Lo compré porque ya lo había visto un par de veces y me había gustado el título y la reseña de la contraportada:

"(...) Gloria Méndez, una mujer que ha leído mucho antes de escribir y que sabe jugar con el destino de sus personajes para demostrar que una vida, la de Sara y la de cualquiera de nosotros, a menudo necesita de la mentira para empezar a tener cuerpo, para ser real en el sentido más hondo de la palabra."


Por eso, y porque la autora había publicado una novela anterior cuyo título me gusta mucho: "El informe Kristeva".

Empecé a leerlo con un jugo de guanábana en un café de la Gran Vía y durante las dos primeras páginas no me decepcionó: una cita de Proust acerca del sentido de la obra literaria, otra de Henry James sobre la recreación de la vida, y una reflexión de la protagonista a propósito de lo importante que es una letra - la hache - en una vida. Hasta ahí, fenomenal.

Pero sólo hasta ahí, porque a partir de la tercera página, empecé a preocuparme:

"Clara tuvo desde pequeña un único sueño: quería que su cuerpo fuese líquido, que se derritiese al entrar en contacto con el aire. (...) Vivía enamorada del movimiento, del sutil aleteo de sus miembros."


Y en la cuarta, hice algo que JAMÁS había hecho antes: saqué el bolígrafo del bolso y empecé a subrayar y a escribir comentarios al margen increpando a la autora, porque ante cosas como:

"Cuando uno sabe qué anhela, lo encuentra. Cuando uno sabe de qué huye, le es más fácil dirigir los pasos."


Uno no puede evitar escribir un COMENTARIO AL MARGEN: ¡TOMA YA! Esto hay que ponerlo en un espejo con un paisaje de puesta de sol.

"Y así, ambos conocieron el sabor del amor que resiste a la lluvia, al trueno, al paso del tiempo, a la conquista del éxito, a la llegada de otros, de otras. Un amor que los demás necesitan contar porque parece una leyenda".


COMENTARIO AL MARGEN: Sí... ¡DE LA CURSILERÍA!

Aunque lo peor llega algunas páginas más tarde, cuando descubro que el editor tenía razón, y Gloria Méndez ha leído muchísimo antes de escribir. Y no sólo a Antonio Gala. No. No. No. Ella también ha leído a Paulo Coelho y a Jorge Bucay:

"No, Mark, no puede haber muerto porque no se ha despedido de nosotros. Puede que se haya ido, pero estará en algún lugar. El abuelo nunca moriría sin despedirse de mí."


Debo añadir, que el abuelo, en un original recurso literario, se le aparece en sueños, y le habla. Faltaría más.

14 páginas más tarde, con el jugo de guanábana liquidado y un humor cada vez peor, empecé a pensar en positivo (súper new age yo también) y descubrí que - al menos - gracias a este libro, empezaba a entender de qué hablaba la gente cuando decía "literatura femenina" en sentido despectivo. Y que esta mujer, Gloria Méndez, hacía buenísima a Almudena Grandes (no ya a Rosa Montero, pero es que una cosa es hallar el bien que del mal viene, y otra cosa, un milagro).

Eso sí, del mal humor, empecé a pasar a la hilaridad. Gracias a los ANTOLÓGICOS PARLAMENTOS de las protagonistas:

"Henry, estoy embarazada de nuevo. Sé que esta vez será una niña. Nacerá en A Coruña. Así tendrá un lugar en el mundo al que volver cuando desee recuperar fuerzas o reencontrarse consigo misma. No hay discusión. It is not negotiable."


VIVA EL TRILINGÜISMO. Y el disparate formal narrativo.


"Te lo ofrezco todo, mis ojos, mis piernas, mis pechos, todo menos mi trabajo. Yo bailo. ¿Entiendes? Bailo ahora y lo haré siempre."


COMENTARIO AL MARGEN: Sí, bonita. Tú bailas y yo, LO FLIPO.

Aunque, para ser justo, debo decir que todo lo anterior no tiene importancia. No. No si lo comparamos con LAS GRANDES TEORÍAS DE GLORIA MÉNDEZ. A saber:

"Es habitual que a las familias de expatriados, sean o no diplomáticos, les acompañe un pequeño ejército de empleados: una niñera, una cocinera, un chófer..."


CLAAAAAAAAAAARO, NENA.
Mira a los Machado de camino a Colliure, con todo el servicio a cuestas.
¿Será por eso que a los inmigrantes mexicanos ilegales los llaman "espaldas mojadas", porque llevan a la planchadora con ellos en el viaje y ella les almidona las camisas durante el trayecto?

En resumen, que nos hallamos ante uno de los peores libros con los que he tenido la mala suerte de encontrarme. Un libro que ha estado a punto de contradecir el título de este diario y dejarme herido de espanto, de cursilería, de mal gusto, de ramplonería, de lugares comunes, de literatura vacua, innecesaria. tediosa y oportunista. Y que, reconozco, sólo fui capaz de leer hasta la página 36, hasta otro monólogo de Sara, tras ser violada por su tío:

"Sara, Sarah... pequeña. Tranquila. La vida se esforzaba por acunarme, por abrazarme... Sara, no pasa nada. No. Pasa. Nada. Tal vez empecé a escuchar silencios para no oírle gemir."


COMENTARIO AL MARGEN: Hasta aquí puedo leer. Como Mayra Gómez Kemp.

"La verdadera historia de Sara James" es uno de esos libros que al llegar a manos del lector de una editorial recibe un único cumplido: "Puede funcionar". Francamente, confío en que no.
Y espero que Edith Wharton no levante la cabeza para descubrir que han publicado este espanto en la misma colección donde está publicada "La renuncia".

"La verdadera historia de Sara James" intenta de algún modo emular a un libro estupendo, ' I, the Divine: A Novel in First Chapters', de Rabih Alameddine y lo único que consigue es crispar al lector. A éste que escribe.