Leo algunas páginas de las autobiografías de María Teresa Campos y Judit Mascó, y en vez de llevarme las manos a la cabeza (mon dieu, mon coiffure!) me reconcilio (un poco, sólo un poco) con el mundo: un lugar donde el libro todavía constituye objeto de prestigio.
Puede haber triunfado como presentadora populista, modelo de provincias, presidente del gobierno laureado (previo pago), esposa del presidente del gobierno y concejala, lo que sea... pero la satisfacción no es completa hasta verse en los escaparates de las librerías. Por prestigio, he afirmado -osado - un poco más arriba. Y no me atrevo a contradecirme tan deprisa, pero sí a añadir algo: prestigio y verdad.
Pese a las multiples opciones mediáticas de discurso que haya tenido la presentadora, la modelo, el presidente, su mujer, y todos los demás que sean o crean ser, nada como el libro para plasmar "su verdad".
Autobiografías para todos, como si la vida sólo pudiera estar en un libro y todo lo demás fuera una representación, una mentira bien orquestada, hecha de retazos de simulación.
Autobiografías deudoras de la larga sombra de Macondo e incluso sonrojantes:
"(...)siempre que veo una puesta de sol pienso en mi abuela, en aquella mujer de la que tanto aprendí y con la que hablaba en las tardes de mi infancia. Era como si ella me pusiera delante de los cristales de un telescopio, por el que las dos nos asomábamos al mundo, y me fuera mostrando el universo que, como la hierba, crecía a lo largo de las calles, esperándome al otro lado de unos muros en los que ella había decidido instalarse para mirar desde un cierro los avatares del tiempo. A ella, que aunque no salía de casa era muy coqueta y me regalaba anillos y pulseras, le debo mi afición a las joyas."
MARÍA TERESA CAMPOS, "Mis dos vidas"
"En los años setenta, el padre Lluís era el director de MACI (Moviment d’Atenció a Certs Infants, «Movimiento de Atención a Ciertos Niños»), una organización de los capuchinos de Sarrià desde la que se gestionaban adopciones de niños y niñas. El adjetivo ciertos englobaba a niños abandonados, maltratados, huérfanos…"
EL LIBRO DE JUDIT MASCÓ
Aunque, una vez dicho todo lo dicho y leído lo leído, me gustaría hacer otra aseveración categórica: Todas las vidas merecen una biografía; los que no la merecemos somos los lectores.


Que razón tienes!!!. Aunque lo peor de todo es cuando sus "amiguetes y palmeros" les dan jabón hablando de la "sensibilidad y el estilo" con los q está escrita la biografía.
quisiera saber, si existe una pagina web para hacer una autobiografia donde uno ingrese los datos y ella te lo haga, como una plantilla, cual es la pagina. necesito esto para hoy. respondanme cuando puedan. gracias
es muy interesante
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