'When I was five I killed myself'
Espléndido título para una novela que primero triunfó en su edición francesa de 1981, bajo el título de su protagonista - 'Burt' – y que en el año 2000 fue publicada en Estados Unidos como ‘When I was five I killed myself’.
Howard Buten, en el prefacio de la edición americana, menciona su gran éxito en Francia, donde al parecer se convirtió en un título de culto, en una especie de versión francesa de ‘The catcher in the rye’ (“El guardián entre el centeno”) de Salinger, y que le supuso al bueno de Howard una Orden de Caballero de las Artes y las Letras. Chevalier en la Ordre des Arts et des Lettres. ¡Fenomenal! Formidable!
¿Significa esto que estamos ante una discretísima obra maestra? NO.
Luis Mariano también triunfó en Francia y eso no le salvó de ser un cursi. Lo mismo que este libro, que pretende reflejar el interior de la mente de un niño autista devoto de El Zorro y se queda en una sucesión de escenas efectistas donde la mezcla de humor y dolor no sólo no funciona sino que incluso llega a sonrojar al lector.
‘When I was five I killed myself’ abusa, además, de recursos narrativos tan pestilentes como el uso de transcripciones de los informes médicos del psiquiatra del centro donde está ingresado Burt que - ¡AGARRAOS QUE VIENEN CURVAS! –, en teoría, el niño copia a lápiz sobre la pared de una Celda de Aislamiento.
Holden Caulfield, si por un casual te colocan a este niño cerca, en el estante de una biblioteca, hazme un favor: utiliza su cabeza para abrir un agujero en el hielo del lago de Central Park. Así podrán volver los patos.

