'Nosotros los animales' de Justin Torres
Oscar Wao meets Léolo pero para bien. Muy bien.
Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor: críticas sin criterio de novelas, poemas, artículos, eventos,... Parole, parole, parole.
Escribir es mentira. Leer es verdad
20 Mayo 2012
Oscar Wao meets Léolo pero para bien. Muy bien.
17 Mayo 2012
Vaya por delante que a mí Marta Sanz me cae fenomenal, que me parece una mujer encantadora, divertida y muy inteligente. Además de una estupenda escritora. Que algunos de sus libros me han gustado (mucho, incluso) pero que esta última novela no. Y NO es 'no me ha gustado', y NO es 'esto no se hace', o al menos no se me hace a mí, así.
Conste que a mí me encantan las novelas de detectives sin caso, las sagas policacas en cuyas entregas hay un valle donde parece que no pasa nada. Me encantan los descansos que son descensos y me gusta que me acojan cuando leo, que me hagan sentir parte de la casa madrastra. Y eso es lo que pensaba yo de esta novela que no pienso destripar. Yo quiero hablar de otra cosa.
¡Yo he venido aquí a hablar de tu libro, Marta Sanz! De tu libro y de ese recurso de la voz interior que tiene nombre propio de mujer y me recordó en algún momento a uno de mis personajes preferidos de 'La Saga de Ender' (pero eso da igual ahora).
De tu libro y de ese juego de diálogos interiores, de réplicas cínicas y de las miradas de los personajes sobre las tramas y sus ideas sobre el mundo y el resto. Estoy hablando de ese juego de voces que no se quedan con nada, que opinan lo uno y su contrario, que se lo permiten todo: a quien se lo permites todo.
Hablo de eso aquí: de si un autor se lo puede consentir todo a sus personajes. Si el escritor se puede acabar convirtiendo en una cámara o tiene la obligación de editar las imágenes una vez echadas a rodar.
Yo, que conste, creo en la segunda opción: en que hay que editar, aunque sea con músicas de fondo que pongan en evidencia la estupidez de lo que afirman nuestros personajes. Que no somos nosotros, claro, pero a quienes nosotros sí hemos permitido ser como son.
Y eso no lo hace Marta Sanz en su último libro. Y a mí, como lector (ileso, todavía) me hace daño algunas veces y me molesta mucho otras. Y un beso, Marta Sanz.
27 Abril 2012
"Tenía la sensación de que, si se las dejara sueltas, las masas no tomarían ningún palacio, sino que huirían en busca de refugio" (p. 167)
A de Arrogancia
B de Bisturí
C de Cuerpo
D de Débiles
E de Eficacia
F de Frases
G de Gestos
H de Humana
I de Inteligencia
J de Jerarquía
K de Kestner
L de Lobo
M de Mendigo
N de Nuevo
O de Orgánico
P de Partido
Q de Quién
R de Rezar
S de Soldados
T de Trenes
U de Umbral
V de Ventana
(...)
"El alfabeto como forma de allanar el mundo"
24 Abril 2012
Alguna editora, tan falta de criterio como llena de razones para el espanto, debió de decirle a Fiona Ferrer Leoni que su librito se quedaba pelín escaso. Así, en general. Y Fiona, que además de wacugirl tiene una pinta tremenda de ser literal a tope, pensó que lo mejor para acabar con esa escasez era rellenar con letras repetidas y signos de puntuación a granel. Este es el resultado (tomo solo los 3 primeros capítulos para la muestra):
CAPÍTULO 1
Agggg (p. 27)
Ummmmmm (p. 29)
Agggg (p. 34)
¡¡¡¡Casilda!!!! (p. 34)
Help!!!! (p.37)
Ummmm (p. 38)
Aggggg (p.39)
Ufff (p. 41)
Uffff (p. 43)
Upssss (p. 43)
Ummmm (p. 46)
Ummm (p. 47)
CAPÍTULO 2
¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!! (p.49)
¡¡¡Noooooo!!! (p.49)
Ufff (p.49)
Ggggggggggg (p. 49)
¡¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!! (p. 49)
¡¡¡Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!! (p. 49)
¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!! (p.50)
Ahhhhhh (p.52)
Ummmm (p.53)
Uffff (p.53)
CAPÍTULO 3
Ohhhhhh (p.58)
Ummmm (p.49)
Uffff (p.61)
Agggggg (p.63)
Ummmm (p.64)
Ummmmm (p.64)
Ahhhhhh (p.66)
Pffffffff (p.66)
Ummmm (p.68)
Ummm (p.73)
Agggg (p.75)
Ummmm (p.81)
Agggggg (p. 83)
Ummmmm (p.84)
¿Dónde estássssssssssss? (p.84)
Ummm (p.85)
Emmmmm (p.87)
Aggggg (p.88)
Ufffff (p.88)
...
Ante lo cual me pregunto, ¿cual es la diferencia de intensidad expresiva entre un umm de cuatro emes y uno de cinco?
¿Pretende Fiona Ferrer Leoni imponer un estilo literario a través de la onomotopeya?
¿Le ha dado alguien este libro al nieto de Nicanor Parra para que se lo lleve de vuelta a Chile y el poeta y Premio Cervantes lo flipe con la antipoesía, la antiprosa, la antimateria y la madre que las parió a todas?
¿Cuando alguien le encarga un texto a Fiona le dice: "De 5.000 caracteres. DI-FE-REN-TES, Fiona, DI-FE-REN-TES"? Si no lo hacen, deberían.
...
CONTINUARÁ...
18 Diciembre 2011
Entre las cosas que me pasan, que puedo contar y que me alegran, hay un hecho del que me he dado cuenta hace poco: una cuenta que he echado hace nada y por la que he calculado que tardo más en pensar qué decir de un libro que en leerlo. No he establecido aún la proporción, pero seguro que existe; tampoco tengo claro que la vaya a buscar.
Entre otras cosas que me pasan, me pisan, me pesan y me posan... ¡UUUU! (... ¡haber elegido muerte!...) está mi oficio de espectador, de mirón televisivo -no sé si antes, después o al tiempo que mirón genérico, vital, miope y algo más que siempre me tiene que recordar mi oftalmólogo- que de vez en cuando, ante la pantalla, piensa (pienso, YO) en qué buen programa de televisión podría hacerse con gente que sepa hacer bien su trabajo. Sea el que sea. Trabajar bien es un espectáculo. Y yo soy un espectador.
Soy un mirón, y también un andador aficionado que piensa en lo que lee mientras camina a diario sobre una máquina durante 43 minutos, antes de pasar a remar en falso sobre otra durante 10 minutos y 50 segundos: 2 kilómetros de remo.
Camino en elipse y pienso en lo que leo, y me repito, asocio, encajo, incluso creo eslóganes como críticas literarias que son lo bueno para las fajas que pretendo escribir por un buen pico y que quiero quitarme gracias a todo este esfuerzo diario en el gimnasio:
"Laboral y Rosa. Vital y Rosa. Oficial y Rosa. Manual y Rosa." Me repito para acordarme de 'La mano invisible' como un ejercicio literario. Falso. Mucho más que un ejercicio literario: es una novela cojonuda sobre gente que se cuenta la vida como la gente se cuenta la vida: en el tajo, mientras hace otra cosa que le da de comer, al tiempo que se arrepiente de no haber elegido mejor o de haberse arrepentido antes. Pero es mucho más. No es solo gente que se cuenta: son acciones de gente que me cuentan, que contabilizan, que me reflejan y que incluyen a un escritor que es Isaac Rosa como trabajador manual del circo donde hace años no sé de dónde sale el dinero que me paga lo que trabajo.
"Laboral y Rosa. Vital y Rosa. Oficial y Rosa. Manual y Rosa." La de Isaac Rosa es una de esas raras y maravillosas manchas de tinta que son casi aceite, que son casi de calamar guisado en su propia tinta, que se dejan sobre el papel o sobre la mesa con un aspecto formidable y amorfo pero que se van extendiendo hasta escribir decenas de historias que confluyen en la cabeza (del calamar o en la nuestra), que son tentáculos de literatura de la mejor, de la que no funciona dando cuerda, sino tirando de ella. Y funciona. Vaya si funciona. Tanto que hace una semana que terminé de leer el libro y hasta hoy no me he atrevido a enfrentarme con lo bueno que es, lo bien que trabaja, cómo se gana su precio y lo que cansa no escribir tan acertado, tan limpio y tan libre de golpear el muro con el mazo a la primera de cambio.

Probablemente, 'La mano invisible' sea una de las mejores novelas de ciencia ficción de podamos leer dentro de 50 años.
10 Octubre 2011
[Con la nariz postiza de Nicole Kidman como Virginia Woolf en 'Las horas' mientras Philip Glass toca el piano a dos manos, con eso jugueteo a veces, me doy unos masajitos prostáticos muy placenteros. Impropio, ¿verdad?]
Con "madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle, en un pub irlandés, borracha y follándote a un negro en uno de los reservados, queridísima mamá" juega también Natalia Carrero, guarrea con la literatura del mejor modo, como se guarrea con la arcilla mientras esperas a que nadie te mire para así poder no hacer un cenicero para papá o un jarroncito para mamá, sino un pollón como una baguette pequeña. Para ti, por supuesto.
'Una habitación impropia' es una hija mayor de Rachel Cusk mucho mejor vestida, mejor educada y más cruel, mucho más cruel.
Las mujeres de Carrero no lavan más blanco. Menos mal. Piensan más oscuro. Y hablan: de querer, de poder, de parir, de abortar, de intentar escribir, de intentar ser perfectas y de ponerse un McQueen de la peor forma posible; la irremediable.
'Una habitación impropia' es un libro afilado, contundente y femeniNO. Un espléndido libro asfixiante sobre alumbramientos más o menos infelices y,
sobre todo, para mí, sobre mi cadáver,
a propósito de la fertilidad del vacío. Del hueco que no nos dan.
8 Octubre 2011
En 'amarillo' Félix Romeo resucita al amigo suicida Chusé Izuel de memoria lo cita y desenvuelve del papel de carta de envolver preguntas.
Ahora Félix Romeo ya no está vivo tampoco. Leo otra vez con él muerto el 'amarillo' que leí cuando vivía y el cadáver era el de otro, y la muerte estaba escrita de otra manera, en segunda persona del singular. Es raro.
Hoy es un día amarillo en Barcelona.
No llueve.
Nunca llueve.
Así termina uno de los relatos de Chusé Izuel y el 'amarillo' de Romeo. Igual los dos. Que se llamaban como sus padres.

13 Septiembre 2011
Si das con este libro en una de las mesas de las librerías de La Central -en Madrid o en Barcelona, que son las que conozco aunque las chapas requisadas solo las vendieron en Barcelona. 'Chapas requisadas'. Por suerte la noticia no salió hasta un año después de que yo publicara 'Mansos'; si no, me habrían acusado de plagio o de algo peor. Ya, ya sé que 'Mansos' no tiene mucho que ver con el suceso, pero da lo mismo porque la gente no lee los libros...
Si das con este libro en una de las mesas de las librerías de La Central -iba diciendo- no te asustes del sello lateral 'fundación arte y derecho' que es cierto que acojona y atrévete con él porque es un gustazo ver cómo va trazando un recorrido intelectual, sin pretensiones literarias, sólo didácticas -algo que se agradece y quizás sea más revolucionario que una flatulencia futurista vintage o una cascada metarreferencial, a través de la búsqueda de la verdad en la creación y hace algo que me encanta, envidio y querría hacer algún día como escritor, o como vedette o como corista si las cosas vienen tan mal dadas como amenazan: no separar demasiado el arte conceptual de la literatura de ficción. Y elige las frases precisas de los ensayos correctos. Y los instantes decisivos de obras de arte verborreicas. Y hasta la referencia a Marx que nos hacía falta.
'No más mentiras' es una mezcla perfecta entre un Twitter con concepto, un juego de unir las líneas y un ensayo gozoso sin paja: un ensayo con las tripas hacia fuera donde el autor nos muestra cómo trabajó, vio, pensó y llegó a la conclusión que adorna el título y la contraportada, que son siempre las partes más importantes, reveladoras e ilustrativas de cualquier ensayo que se precie.
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