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La Coctelera

Lector Ileso

Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor: críticas sin criterio de novelas, poemas, artículos, eventos,... Parole, parole, parole.
Escribir es mentira. Leer es verdad

Categoría: Kindle

17 Mayo 2012

'Un buen detective no se casa jamás', de Marta Sanz

Vaya por delante que a mí Marta Sanz me cae fenomenal, que me parece una mujer encantadora, divertida y muy inteligente. Además de una estupenda escritora. Que algunos de sus libros me han gustado (mucho, incluso) pero que esta última novela no. Y NO es 'no me ha gustado', y NO es 'esto no se hace', o al menos no se me hace a mí, así.

Conste que a mí me encantan las novelas de detectives sin caso, las sagas policacas en cuyas entregas hay un valle donde parece que no pasa nada. Me encantan los descansos que son descensos y me gusta que me acojan cuando leo, que me hagan sentir parte de la casa madrastra. Y eso es lo que pensaba yo de esta novela que no pienso destripar. Yo quiero hablar de otra cosa.

¡Yo he venido aquí a hablar de tu libro, Marta Sanz! De tu libro y de ese recurso de la voz interior que tiene nombre propio de mujer y me recordó en algún momento a uno de mis personajes preferidos de 'La Saga de Ender' (pero eso da igual ahora).

De tu libro y de ese juego de diálogos interiores, de réplicas cínicas y de las miradas de los personajes sobre las tramas y sus ideas sobre el mundo y el resto. Estoy hablando de ese juego de voces que no se quedan con nada, que opinan lo uno y su contrario, que se lo permiten todo: a quien se lo permites todo.

Hablo de eso aquí: de si un autor se lo puede consentir todo a sus personajes. Si el escritor se puede acabar convirtiendo en una cámara o tiene la obligación de editar las imágenes una vez echadas a rodar.

Yo, que conste, creo en la segunda opción: en que hay que editar, aunque sea con músicas de fondo que pongan en evidencia la estupidez de lo que afirman nuestros personajes. Que no somos nosotros, claro, pero a quienes nosotros sí hemos permitido ser como son.

Y eso no lo hace Marta Sanz en su último libro. Y a mí, como lector (ileso, todavía) me hace daño algunas veces y me molesta mucho otras. Y un beso, Marta Sanz.

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10 Mayo 2012

'CT o la Cultura de la Transición'

Más que un libro de pensamiento colectivo, CT es un libro de códigos recopilados durante 35 años para ayudarnos a entender lo que nos imponen como comprensión de una realidad.

Más que una revisión de las estrategias de distracción de pasado, CT es un libro –cojonudo– para entender por qué nos está costando tanto todo y por qué el pensamiento lateral se acabó encontrando con tantos tanques aparcados en doble fila.

Más que una colección de ensayos críticos, a veces feroces, sobre diferentes elementos del establecimiento cultural español, CT es un texto fundacional que funciona como tendrían que haberlo hecho esas gafas de rayos-X con las que nos timaron durante tantos años en las páginas de anuncios del TP cuando el TP era en blanco y negro.

Más que un libro a piezas de –admirados– autores de varias generaciones que pretendieran llamarnos idiotas al resto, CT es un reconocimiento de lo que nos ha costado no ser dos tontos después de lo que hemos visto: a todos, a ellos y a nosotros.

Más que nada, CT es el libro imprescindible para entender una noche de sexo febril entre José Manuel Parada, Bárbara Rey y Chelo García Cortés:

Eso sí que es CT y lo demás, tontería. Lean este magnífico libro, y lo entenderán. Por fin.

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22 Agosto 2011

'El hombre elástico y otros cuentos', MAURICIO SALVADOR

Sólo puedes escribir esto así y allá si escribiste poemas con máquina de escribir. Ningún poeta adulto se lanza a versos a máquina; primero lo intenta a mano, tacha, repite, recita en voz alta, vuelve a tachar, cambia mayúsculas por minúsculas, cuela comas, rodea con el mismo trazo que escribe y vuelve a empezar. Sólo un mal poeta menor puede ser tan pretencioso como para ejecutar poesía a máquina.

Que, de alguna forma más o menos metafóricas, es lo que perpetran los desconcertados, aunque soberbios y altivos, protagonista(s) de esta estupenda colección de cuentos de Mauricio Salvador de la que salimos sin conocer ese "momento en que aplasté la cara de Pablo" (Location 464), sin vivir los momentos inmediatamente anteriores a "los días posteriores a mi pelea con Pablo" (Location 531), o "Cuando Adriana rechazó a Pablo yo le conté a media escuela que había sido humillante" (Location 636). "Un instante antes de golpear de esa manera a Pablo. ¿En qué estabas pensando?" (Location 673). Porque Pablo no aparece más veces en el libro; lo más cerca que está de hacerlo es como no ser Pablo Neruda en el primero de los cuentos del libro -'Los últimos días de la poesía'- donde Kurt Cobain empieza a morirse y no termina de agonizar hasta el tercer relato, 'Jardín'.

Me gusta mucho el conjunto de relatos de Mauricio Salvador porque me gusta la literatura familiar que apesta a mierda.

Me encanta 'El hombre elástico y otros cuentos' porque muestra de  forma ingeniosa y sencilla el proceso a través del cual podemos ver la crueldad que se acaba formando -como un objeto sólido enmarcado en ángulos rectos- con la grasa que dejan en el mal ambiente nuestros aires de superioridad, nuestra pretensión de genialidad preadolescente. Me fascina cómo Mauricio Salvador acaricia ese objeto, ese cubo, y lo mueve como el de Rubik. Y en una de sus caras aparece el rostro de la Bestia, de 'La Bella y la Bestia' de Jean Cocteau.

"En 1990 creía en los ovnis, creía en fantasmas, creía en casi todo aquello que prometiera no ser de este mundo. Y pensé que sería mi último año en este mundo pero no fue así"

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