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La Coctelera

Lector Ileso

Diario de entusiasmos literarios subjetivos sin rigor: críticas sin criterio de novelas, poemas, artículos, eventos,... Parole, parole, parole.
Escribir es mentira. Leer es verdad

Categoría: Cuentos

10 Octubre 2011

'Una habitación impropia', de Natalia Carrero

[Con la nariz postiza de Nicole Kidman como Virginia Woolf en 'Las horas' mientras Philip Glass toca el piano a dos manos, con eso jugueteo a veces, me doy unos masajitos prostáticos muy placenteros. Impropio, ¿verdad?]

Con "madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle, en un pub irlandés, borracha y follándote a un negro en uno de los reservados, queridísima mamá" juega también Natalia Carrero, guarrea con la literatura del mejor modo, como se guarrea con la arcilla mientras esperas a que nadie te mire para así poder no hacer un cenicero para papá o un jarroncito para mamá, sino un pollón como una baguette pequeña. Para ti, por supuesto.

'Una habitación impropia' es una hija mayor de Rachel Cusk mucho mejor vestida, mejor educada y más cruel, mucho más cruel.

Las mujeres de Carrero no lavan más blanco. Menos mal. Piensan más oscuro. Y hablan: de querer, de poder, de parir, de abortar, de intentar escribir, de intentar ser perfectas y de ponerse un McQueen de la peor forma posible; la irremediable.

'Una habitación impropia' es un libro afilado, contundente y femeniNO. Un espléndido libro asfixiante sobre alumbramientos más o menos infelices y,

sobre todo, para mí, sobre mi cadáver,

a propósito de la fertilidad del vacío. Del hueco que no nos dan.

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29 Agosto 2011

Sueño a cuento de Hortelano

A veces leo cuento. Uno solo y varias veces. Lo mismo lo hago con Eudora Welty -de quien me aprendo párrafos de memoria que se me acaban colando en la escritura de mi próxima novela- que con Juan García Hortelano, a quien siempre vuelvo a leer cuando llego a Madrid (chulones míos).

El último cuento de Hortelano que me he vuelto a poner en este final de veraneo madrileño ha sido "Los domingos del barrio", que no sólo es un primor sino que además contiene un párrafo que me maravilla. Este:

"Entonces Manolo, sin más preámbulos, le confesaba que algunas noches soñaba que Domitila moría y él se quedaba viudo".

¡Pues vaya!, dirán ustedes, que son muy de exclamaciones con la boca torcida y cierto gesto de asco contra mis entusiasmos ingenuos. "¡Pues vaya!", insisten ustedes. Y yo les cuento. Primero, que no sé si les he dicho que aborrezco la literatura onírica; que a mí es contarme un sueño por escrito y, de una, perderle el respeto al autor. Igual que me da que se trate de Borges de Murakami -cuyo 1Q84 estoy intentando y me temo que no, que tampoco esta vez Murakami y yo nos vamos a llevar bien- o de Baudelaire. Segundo, que me ocurre todo lo contrario con este párrafo de Hortelano, porque este párrafo es un cuento entero en sí, porque el soñador Manolo NO se llegó a casar nunca con Domitila, y en sus sueños de viudez hay, previamente y sin narrar, un sueño de matrimonio que nunca existió y que forma parte central de la relación que mantiene Manolo con la prima de Domitila, Rosa, a quien pretende, y es la clave del relato:

"Manolo, basándose en que ya estaba bien, le exigía que de una puñetera vez se casaran.

(...)

Si en tiempos ella misma había disuadido a su prima Domi de que se casase con Manolo, mal podía, al presente, convencerse a sí misma de la ídem".

A veces leo cuento. Bueno. Y me da para varios días.

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22 Agosto 2011

'El hombre elástico y otros cuentos', MAURICIO SALVADOR

Sólo puedes escribir esto así y allá si escribiste poemas con máquina de escribir. Ningún poeta adulto se lanza a versos a máquina; primero lo intenta a mano, tacha, repite, recita en voz alta, vuelve a tachar, cambia mayúsculas por minúsculas, cuela comas, rodea con el mismo trazo que escribe y vuelve a empezar. Sólo un mal poeta menor puede ser tan pretencioso como para ejecutar poesía a máquina.

Que, de alguna forma más o menos metafóricas, es lo que perpetran los desconcertados, aunque soberbios y altivos, protagonista(s) de esta estupenda colección de cuentos de Mauricio Salvador de la que salimos sin conocer ese "momento en que aplasté la cara de Pablo" (Location 464), sin vivir los momentos inmediatamente anteriores a "los días posteriores a mi pelea con Pablo" (Location 531), o "Cuando Adriana rechazó a Pablo yo le conté a media escuela que había sido humillante" (Location 636). "Un instante antes de golpear de esa manera a Pablo. ¿En qué estabas pensando?" (Location 673). Porque Pablo no aparece más veces en el libro; lo más cerca que está de hacerlo es como no ser Pablo Neruda en el primero de los cuentos del libro -'Los últimos días de la poesía'- donde Kurt Cobain empieza a morirse y no termina de agonizar hasta el tercer relato, 'Jardín'.

Me gusta mucho el conjunto de relatos de Mauricio Salvador porque me gusta la literatura familiar que apesta a mierda.

Me encanta 'El hombre elástico y otros cuentos' porque muestra de  forma ingeniosa y sencilla el proceso a través del cual podemos ver la crueldad que se acaba formando -como un objeto sólido enmarcado en ángulos rectos- con la grasa que dejan en el mal ambiente nuestros aires de superioridad, nuestra pretensión de genialidad preadolescente. Me fascina cómo Mauricio Salvador acaricia ese objeto, ese cubo, y lo mueve como el de Rubik. Y en una de sus caras aparece el rostro de la Bestia, de 'La Bella y la Bestia' de Jean Cocteau.

"En 1990 creía en los ovnis, creía en fantasmas, creía en casi todo aquello que prometiera no ser de este mundo. Y pensé que sería mi último año en este mundo pero no fue así"

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2 Noviembre 2007

"Los amigos míos se viven muriendo", de Luis Miguel Rivas

Primero, le doy las gracias a Camilo por ser tan divino y mandarme este librito de cuentos desde Bogotá, con el regalo añadido de una noche de drymartinis en compañía de Javier Mejía que es un tipo encantador.

Después, el libro. Que me acompañó anoche mientras cenaba solo después de salir del periódico en un restaurante de la zona alta de Barcelona con mediocre comida y mal servicio. Que me salvó de las dos cosas gracias a sus ocho relatos rápidos, muy adultos, nada revolucionarios, nada modernos ni pretenciosos. Limpios, bien pensados, algunos mejores que otros, pero honestos.

Y varios buenísimos. El primero, "La vez que todos fuimos Jairo"; morboso y triste. Uno de esos cuentos de apenas 10 páginas que después de leído se queda larguísimo en la memoria, extiende las historias de cada cual en la cabeza y da para novelar en tiempos muertos.

"Los amigos míos se viven muriendo", un título que me fascina y un final maravilloso.

"Con la Monalisa es distinto", me parece una de las historias de amor más hermosas que he leído. No de un amor. Del amor. Y de esa mirada.

"Carta poco corta para un largo". Una delicia.

Mil gracias de nuevo, Camilo. Tenías razón .

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28 Octubre 2007

"Cuentos eróticos de San Valentín", VVAA

Antes de nada, quiero dejar claro que este libro me encanta porque fue un regalo precioso, un regalo de boda de un amigo a quien adoro y que venía firmado por alguien a quien admiro y respeto enormemente. Eso, para empezar.

Para continuar, yo creo que lo mejor será hacerle justicia al título y al asunto, y recorrerlo despacio y por partes. Aunque en este caso vaya a tener que llevarle la contraria a Ceronetti y negar su preciosa afirmación, esa que dice:

Las partes del cuerpo que más huelen son las que encierran más alma y gozo.

Los cuentos de este libro que más huelen - a aromas muy diferentes - son los más aburridos. Los peores.
Uno a uno.

  • Conocimiento del medio, Elena Medel
    No sé si fueron las marcas a lápiz - tal vez de uno de mis regaladores, si es así, gracias dobles - que señalaban en las primeras páginas algunos errores y/o atrocidades de cursilería irredenta:

    la polla de Berto endurecía

    ¿el qué?

    sus muslos con atisbos cítricos

    ¿y notas florales?

    los pantalones de Berto saltaban sobre el parqué hasta proclamarse inertes

    jajajajajaja

    suicidándose desde la cama

    Berto se afanaba en conocer la epidermis de Lola

    ¿qué era, dermatólogo?

    O el tono general del cuento de esta poeta prodigio. Pero a mí este relato me pareció espantoso, pretencioso, un horror. Es más, en palabras de su propia autora, me pareció "un alud de legañas". De legañas literarias pegadas a la punta del bolígrafo. Un espanto. En el que la protagonista incluso "esbozaba en su agenda la dirección de Berto". No necesito decir más. Ni el relato lo merece.

  • Rapsodia metropolitana, Daniel O'Hara
    Un cuento espléndido. Muy de "yo me llamo Josep Lluis" pero con la boca llena de polla. Una historia magnífica de sexo marica con pluma envenenada y un sadomasoquismo periférico genial. Una joya.

  • Mamá ya no se pinta. Rafael Reig
    Yo no puedo ser objetivo con Rafa Reig. Ni lo seré el día que me decepcione y no me guste nada algo suyo. Ese día seré implacable, feroz como una fan ninguneada por los Backstreet Boys. Pero hoy no es ese día. El relato de Reig es una delicia perversa, retorcida, calentorra, cruel e inteligentísima. Y excesivo. Como me gusta a mí.

  • Paredes delgadas, Horacio Castellanos Moya
    Correctito, previsible y muy moral. Pura antilujuria. Flojo.

  • Simple placer. Puro placer. Cristina Rivera Garza
    No me pareció un buen cuento erótico, pero sí un excelente cuento para una antología. Porque me descubrió una forma de narrar de una autora a quien desconocía y cuya manera de contarme la historia me interesó muchísimo. Le seguiré la pista a esta señora y lo mismo mi relación literaria con ella acaba en un buen polvo o tal vez en gatillazo. Ya veré.

  • San Ballantine's. Albert Andreu

    Si te sientes sola, si estás abandonada, si tu novio te ha puesto los cuernos el día de San Valentín, ¡Feliz día de San Ballantine's!
    "Vivir no es Beverly Hills", Fabio McNamara

    El cuento es casi tan bueno como el comienzo de la canción de Santa Fanny. El cuento es estupendo, sexy, potentón y contiene un polvo excelente y una tristeza postcoito (imaginario) que me encanta. Y un buen pelotazo. No le puedo pedir más.

  • Siempre tuve palabras. Carlos Marzal
    Doy fe, querido, doy fe...

  • El favor. Esther Cross
    Regulero.

  • Una pasión de Eurípides. Javier Azpeitia
    Aunque al principio tiene detalles históricos un pelín de Asterix en las Galias, según avanza (y avanza bastante; yo creo que es el más largo del libro) va tomando una contundencia que me gusta, me gusta mucho. Mezcla de una manera muy inteligente cierta erudición con una naturalidad tremendamente erótica que me resulta excitante. Otro bueno más.

  • La Medalla del Amor. Carmina Amorós
    Es un cuento final lleno de hallazgos (los Martínez vienen de Marte) y de un juego precioso que va del clasismo más esnob y misántropo a la filantropía vía pajote. Un magnífico remate.
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    18 Julio 2007

    'Garden Party', de Katherine Mansfield

    Hay dos géneros literarios que a mí me encantan: los relatos de niños ricos que descubren que existen pobres (y los huelen), y los relatos de niños que ven por primera vez un muerto.

    Por eso 'Garden Party ' es uno de mis cuentos preferidos. Porque aúna en un relato los dos géneros que más disfruto, e incluye otros elementos que yo adoro en la literatura: gente bien, un jardín cuidado, descripciones de sombreros, juegos de café y conversaciones con el servicio doméstico.

    Que conste que también leo a veces historias contadas por pobres, pero me gustan menos. Los pobres son menos detallistas, más brutotes, y lo narran todo con rabia, como si el lector tuviera la culpa de su mala suerte.

    Yo creo que si a Cervantes le hubieran ido mejor las cosas, El Quijote habría sido un libro muchísimo más elegante, más bonito de leer. Y un clásico, igualmente, no os vayáis a creer...

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    16 Abril 2007

    ''El rey del Honka-Monka'', de Tomás González

    Maravilloso descubrimiento de un enorme escritor colombiano gracias a este conjunto de relatos, que comienza con uno espléndido, con un ''Verdor'' espeluznante que relata un lentísimo descenso al abandono absoluto de un modo pausado, moroso, paciente, amarguísimo sin estruendos, con un pulso narrativo por parte de su autor que sorprende, maravilla e incluso asusta por su precisión y absoluta - y admirable - falta de pasión.

    Duele ''Verdor''.

    Y duele ''Aguaceros de mayo'', el segundo relato del libro, casi tan bueno como el primero. Otra historia de derrumbe - o de redención cuesta abajo, no lo tengo muy claro. Otra historia como todas las que manejan este libro: de mandarlo todo al carajo cuando todo se ha ido a la mierda.

    Estas dos y la última, la que da título al libro, ''El rey del Honka-Monka'', son las mejores. Tres eran tres y las tres son muy buenas.

    Hay un par de ellas más ya más flojitas. Una de las cuales - ''Víctor viene de regreso'' - podéis leer online . Aunque, para mi gusto, esa es precisamente la peor de todo el libro.

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    16 Marzo 2007

    Nine Stories: 'The Laughing Man', JD Salinger

    Por partes:

    PRIMERA

    Me preocupa ese John Gedsudski, veinteañero creador de 'The Laughing Man', que les cuenta a unos críos historias que contienen
    1. opio
    2. una niña travesti
    3. escenas gore

    SEGUNDA

    Hay párrafos del cuento de Salinger que me gustan como poemas:

    If wishes were inches,

    all of us Comanches

    would have had him a giant in no time.

    o

    But the main thing I had to do in 1928

    was watch my step.

    Play along with the farce.

    Brush my teeth.

    Comb my hair.

    At all costs, stifle my natural hideous laughter.

    Y otros que me parecen perfectos cuentos completos:

    He stared for a moment in the right direction, then said he'd be back in a minute and left the field. He left it slowly, opening his overcoat and putting his hands in the hip pockets of his trousers. I sat down on first base and watched. By the time the Chief reached Mary Hudson, his overcoat was buttoned again and his hands were down at his sides.

    TERCERA

    Es precioso que en las tardes lluviosas los llevaran al Museo de Historia Natural. Me recuerda el final de 'The catcher in the rye', esa escena de Holden y Phoebe en la que lloro siempre.

    Esa escena me encanta.

    A las pruebas me remito...

    Sigue Down at the dinghy. Elija su camino:
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